domingo, 28 de diciembre de 2008

El Eclipse.




En un cuarto blanco.
En un vuelo sin esacala del norte hacia el sur.
En una cueva.
En lo más escondido de la sierra.
En una banca del parque astral.
En la luz de la estrella que vigila de noche.
En el Mi sostenido inexistente.
En la cuerda universal que nos une y nos desune.
En el sabor de la saliva.
En el color de los sueños.
En la mente del perro y en la risa siniestra del gato.
En el sonido que se forma en medio del silencio.
En el cuarto menguante de la luna.
En la opresión y el desengaño.
En las sombras que dañan el alma.
En el líbido, en el secreto más escondido.
En la magia de llenar páginas sin sentido.
En el acto de mover, correr y respirar.
En la Historia y sus errores.
En el sustain de una guitarra distosionada.
En el fuego que calcina lo que antes eran ideas.
En la ecuación inequívoca de la verdad.
En el encuentro religioso de las palabras.
En lo más oscuro de mí donde se encuentra lo más luminoso de tu voz.
En lo más directo, en lo más vivo.
En el último centavo que has ganado y gastado.
En el último cuerpo que he acariciado.
En el vicio más oculto.
En las diferencias intangibles entre el cielo y el infierno.
En la vida de la muerte en vida.
En el frío del trópico, en el calor del ártico.
En el pecado y la redención.
En la escuela y en la calle.
En la lengua y en los dientes.
En el cuello y en el pecho.
En la hora que pasa.
En el concepto trascendental.
En el incosciente colectivo.
En el aleph y en el cenith.
En el más y en el alfabeto.
En la línea telefónica que nos une y desune.
En el espejo en el techo.
En cada uno de los puntos en que observas.
En cada moda, en cada tendencia.
En cada risa gastada.
En todo lo que se destruye.
En todo lo que piensas existe un eclipse que lo rompe, lo llena todo.

Septiembre 2001.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Quintaesencia

La quintaesencia se había perdido o más bien se había modificado. Las luces de la calle eran menos amarillas y más blancas. El frío ya no podía enfriar los ánimos ni coagular la sangre ni cicatrizar las heridas de nuestra ciudad. Las tiendas estaban vacías y la gente resguardada en casa. Las cosas cambiaron: la misa de gallo se realizaba de día y las imágenes por televisión señalaban que, aunque quisiéramos fingir; las cosas no mejorarían ni cercanamente el año después del siguiente año.

En ese orden de ideas, siete días antes del 31 de diciembre, sopló el viento en la ciudad. El cielo se tornó rojo a cierta hora de la noche. Muy poca gente lo notó, pero Juan, que estaba tendiendo sus cartones y sus cobijas sucias en la escalinata del abandonado Teatro Escarlata para disponerse a dormir, lo había intuido desde muchas horas atrás. Caminando por la Plaza Mayor, se encontró un perro flaco a medio morir. Se quitó su mugriento abrigo y lo abrazó con ternura e impotencia. Dijo:

- DIOS ¿POR QUÉ NOS HAS ABANDONADO?... RESPÓNDEME…

La tarde había transcurrido sin mayor ganancia que un pedazo de torta de pavo y un gorro de lana donado por una viejita rica. Se disponía a perderse en el sueño cuando sintió la necesidad de levantarse. Fue cuando pudo observarla frente a él.

-¿Qué haces aquí? ¿Cómo me encontraste?
-No sé como decírtelo. No sé cómo explicarlo…
-Mírame. Jamás imaginé verme así.
-Ni yo a ti, papá. Técnicamente yo estoy dormida en la cama de un hotel en Ciudad de Panamá. Lejos de aquí.
- Te estoy soñando…
- Definitivamente…
- Te amo
Ya las doce habían sonado en el reloj de la catedral. No había nadie cerca. La luz pasaba muy cerca y todo se esfumaba.
- Eres el mejor regalo de Navidad que he podido tener.

Y respiró.

Despertó cuando el polvo de la barredora en su cara le regresaba a su realidad.
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Este es mi participación que no pude subir a Metatextos del cuento de navidad. Un cúmulo de imágenes y sentimientos por estas fechas decembrinas.

Felicidades a todos, pero sobretodo a tí.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

24 de diciembre.














Puedo decirte lo que sucedió una mañana como esta hace quince años. Después de un reventón de la universidad, dos noches antes, averié mi coche. Así que en el trabajo me prestaron una combi para trabajar. Ese día tuve que realizar unas entregas muy temprano, deje la camioneta en un estacionamiento, viajé en pecero hasta la oficina y estábamos dando el brindis cuando tu mamá marcó:




-Luis, ya.


-¿ Ya qué?


- Pos se me está poniendo la panza dura y luego blandita y luego dura


- En la madre...


- Sí. En la tuya. Apúrale...


- Voy, voy para allá. Pero, ¿En navidad?


- Sí, Badillo. Esto no tiene horario.




Recuerdo que abracé a todos, me bebí dos copas de Sidra Santa Claus y salí corriendo al periférico para tomar otro pecero para la casa donde vivíamos. Mientras, tu mamá preparaba el arbolito de navidad y le ayudaba a tu abuela Meche a cocinar la cena. Era complicado llegar rápido, así que decidí correr. Te digo que corrí con mucha fuerza sin cansarme y llegué relativamente rápido. Todavía esperamos un rato más mientras localizaba al doctor.




(De fondo "El Año Viejo" y muchas voces festivas.)






- Doctor Hernández, Buenas tardes


- Dígame Señor Badillo...


- Pues que a mi mujer le están dando las contracciones


- ¿En serio? (un sorbo a su bebida)


- Si. Doctor. ¿Qué hacemos?


- Debe ser algo de rutina porque a su señora le toca parir a principios de año, pero nos vemos en el hospital en una hora.


-De acuerdísimo


- Salud.




Arreglamos una maleta por si acaso tu mamá se quedaba en el hospital y yo estaba más nervioso que tranquilo. Quiero detenerme aquí para tratar de explicarte lo que sentí en ese par de horas. Por mi mente pasaron mis cortas experiencias, ya que recién había cumplido veinte (cinco años más de los que ahora cumples tú) y definitivamente me sentí temeroso: estaba a punto de ser papá, tu papá. Me imaginé estando contigo mucho tiempo después a tu lado, jugando, viéndote crecer y espantándote a los galanes. No sé, años después estoy escudriñando esta situación y no me alcanzan las palabras y la Lógica me ayuda un poco.




Llegamos relativamente rápido al Hospital México y a tu mamá le dieron ingreso por urgencias. El doctor llegó media hora después, medio pedón.




- A ver. ¿ Cómo se siente?


- Pues parece que voy a explotar; se me pone dura la panza y luego se afloja y cada vez es más rápido.


- Déjeme ver, déjeme ver... Señora, está muy dilatada... Se me hace que esta noche va a pasar navidad con niña nueva...




Y así fue como llegaste a este mundo a las 6:00 pm de hace quince años. Pudeo decir que lo primero que se asomó fue tu nariz preciosa. Fui el primer hombre en tenerte en brazos. Fui el primero al verte nacer. Debo decirte que ese momento lo llevaré siempre.




Tú sabes que día a día todos cambiamos. Te tocó vivir cosas muy difíciles, lo sé. Te pido una disculpa por no haber sabido ser quien ahora soy. Tu ausencia ha sido difícil. Ha sido como apostar todo al caballo capaz al que se le rompe una pata yardas antes de cruzar la meta.




Pasan los días y mi mayor miedo es el no saber nunca más de tí.




Feliz cumpleaños, Fernanda. Te amo, hija.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Fuera de foco.

Gravity
Is working against me
And gravity
Wants to bring me down
John Mayer. Gravity
I.



Seguramente fue parte de un sueño:



De repente vino la sensación de haber vivido lo que estaba pasando y de inmediato el sudor frío apareció en la mente. Entendí por fin que las palabra "aún" es condenatoria y adherente como pegamento bajo los pies cuando se camina por el tiempo presente. Sentí miedo; ese miedo que trasciende y que hace que el mundo se detenga y que corra una cascada por la espalda electrizada. Ya supe que venía, pero fue extraño. Como si el fin anunciara el principio del filme de una vida extraña y siempre movida en la ruta del lado marrón, del claro oscuro indefinitorio e inconsistente. Lo primero fue la vista... una nube que empezó como un punto luminoso en medio de la vista como en la mirilla de un arma: de colores al ambar, del blanco al negro, del positivo al negativo y después el punto infinito de luz. De todos modos, no lo vi llegar. Fue como la lluvia de repente en un día soleado. Después fue uno a uno de mis sentidos sobrantes: un sabor amargo en la lengua, un hormigueo en las manos, un zumbido fuerte en los oidos, un olor a nada y a todo... y yo ya no era dueño de mí, o al menos de la última escencia que yo imaginaba controlar. Una serie, dos y un temblor en las piernas me indicaron que tenía que caer. No quise quedar así. Me arrastré un poco por el pavimento mojado y vi que mis rodillas sangraban por la fuerza con la que caí sobre ellas, pero yo ya no sentía nada y todo, poco a poco estuvo fuera de todo alcance, fuera de foco.


II.


Seguramente fue parte de un sueño:


No sé, pero esperaba con ansias a que llegaras, a que te sentaras frente a mí en el lugar que dispuse para tí en la mesa. Esperaba a que llegaras y no sé porqué; había sido un día normal y te esperaba como todas las noches, pero en ese día había sucedido algo que quería contarte: iba manejando por la avenida principal y de repente, en la radio, el locutor presentó una canción quehace años no escuchaba y me pregunté lo que estarías haciendo cuando esa canción sonaba por todas partes (12 ó 15 años atrás). Sentí la necesidad de decirte que cuando escuchaba esa canción pensaba recurrentemente en el color azul tungsteno y que mi corazón se hacía pequeño al grado de encogerse al mínimo sentimiento y de repente explosionar de manera vibrante. Quise hacerlo, pero la realidad me dijo que tú estabas más lejos que la distancia que separa el ayer y el hoy. Alcance a ver el calendario fuera de foco y, al momento de graduar la vista, los nueves se volvieron en ceros, las horas en días y los meses en años. Indefinidamente, los años en lustros, en décadas...


III.

Seguramente este cuento jamás fue contado.

X le digo una vez al Sr. Z que era necesario hacer un ajuste a la máquina que producía los sueños de M.

-M ya no es el mismo desde que juega a no soñar, Sr. Z
- Mmmmmm. Un caso intersante, X. ¿Por qué lo dice?
- M sueña piedras y flores, cuando antes veía las notas musicales en su mente y se despertaba y corría al piano a transcribir la música que descubría durante el sueño. Al menos, su existencia era más amena, pero soñar recurrentemente con piedras y flores lo ha diezmado. Es algo que no ha podido soslayar. Piedras y flores que se vuelven números, cadenas y grilletes. ¿Qué podemos hacer? ¿Qué puede hacer, Sr. Z? Todo en él parece estar fuera de foco...
- Suena algo raro, pero dará resultado: tendrá que correr y tomar té.
- ¿Con Prozac?
- Nada más poquito. La máquina estará como nueva en unos meses. No muchos, pero lo suficiente para que vuelva a echarla a perder. Y que se compre un sombrero nuevo.
- De acuerdo

La primera noche que lo hizo, M experimentó el paralelismo sueño-T.V. y soñó sangre, disparos y tristeza y juró no quedarse despierto con el televisor encendido (o al menos, no olvidar ponerle sleep).

- Esta realidad es preferible que esté fuera de foco...

Corte.

martes, 16 de diciembre de 2008

Diez snapshots (parte II)

1
Son las diez menos cuatro cuando suena el teléfono.
La contestadora da el mensaje y recibe uno: es el mismo de todas las noches cuando no hay nadie en casa. Al escuchar la voz recuerdas tu condena.

2
Avanzas por la avenida.
La luna te toma desprevenido de frente: es de noche y casi ilumina como el sol de día.

3
Ella toma tu mano. La mira y se rie de tus dedos pequeños.
- Pequeños, pero de grandes hechos.
Ella pícaramente sonríe.

4
La escena en Los 120 días de Sodoma...
Al ver lo que comían, el estómago retumbó...
(realmente estaba excitado...)

5
La escena final en Los 120 días de Sodoma...
Ella mira la pantalla fijamente con un signo de interrogación en la cara...
(La miras por el rabillo de tu ojo izquierdo: parece un ángel que brilla)

6
Saturno, Venus y La luna. Un triángulo perfecto.

7
La sensación de polvo en la cara, en la nariz, en las orejas,
muerdes literalmente el polvo y estás vivo...
eres un beduino

8
La promesa en el mar:
Devolveré la botella con el mensaje si prometes enviar el mapa.

9 La promesa en el viento:
Te digo que si no se vuela, se cae al suelo y de ahí no pasa.

10
Ganas cinco pesos en el billete de lotería instantánea: pero has gastado veinte.
La suerte no tiene precio.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Hoy...

Hoy es mi cumpleaños número 35. Estadísticamente estoy a la mitad de mi vida, siendo mexicano nacido en la década de los setentas, aunque últimamente el factor de mortandad se ha visto modificado por el uso de varios mexicanos de una técnica de alimentación adecuada lo que asegura, al menos, otros 10 a 15 años más de longevidad. Sinceramente, yo he utilizado nulamente dicho estilo de nutrición por lo que, sin problema, podré vivir esta edad sin ningún problema, al menos que a los 56 me dé un infarto como a mi padre que, empeñando hasta la risa, logró pagarse una operación de cateterismo el cual lo tiene vivo y con treinta kilos menos de cuando le sucedió. Obviamente, espero tener la cantidad de dinero suficiente para poder pagar dicha operación si llegase a sucerderme. Creo que el sexo ha ayudado a que mi corazón vibre lo suficiente y que el bamboleo pum/pum/pum que sucede en el momento del orgasmo disuelva los triglicéridos que se forman en mis arterias... jejejejeje... ya sé... peco de modesto... pero no miento. Patentaré dicha técnica sí a esa edad la libro.





En la mañana, me levanté temprano para dar mis clases maratónicas de contabilidad (impuestos), lógica y álgebra. Mis alumnos, en especial mis alumnas, me dieron un megapastel de chocolate y tres leches. Además, me dijeron cosas preciosas sobre el compañerismo y lo importante de tener a un profesor como yo. Les comenté que en los cinco años que llevo dando clase, jamás me habían dado ni un pinche abrazo mis condenados alumnos y se me salieron las de cocodrilo. Mi carnala me felicitó desde temprano y mi sobrino también. Alguien muy especial para mí hizo todo lo posible para que yo pasara bien la tarde de mi cumpleaños y en un rato más comeré pastel con mi familia. Por cierto, mi abuela de 86 años olvidó mi cumpleaños y casi casi como un flash lo recordó dando un grito y abrazándome con una fuerza insólita. Dice que yo la saqué de trabajar, hace justamente 35 años. Justamente, acabo de hablar con mi hija Ana Luisa y me comentó lo siguiente:


-Hola, papi...


-Hola, mi cielo... hoy es mi cumpleaños...


-¿Si, papá? ¿Cuántos cumples?


- 35.


- Son muchos...


- Asi es...


- ¿ Y va a haber piñata en tu fiesta?.


(para mí: vamos a colgar a tu abuela materna y le vamos a dar de palazos)


- Jajajajaja... claro que no, aunque ahora que lo dices....





Desde hace mucho, veladamente, he manifestado en este blog mis tres anhelos más fuertes en esta vida y que, de alguna forma. regiran el principio de esta mitad nueva y reluciente de mi nuevo periodo de días. Hoy en la mañana mi alumno Jonhatan me preguntó cuántos años quería vivir. Inmediatamente pensé en Matusalén y sus novecientos sesenta y tantos años. Qué no habrá hecho... obviamente me falta publicar mi libro ("Insensatez" está a medio cocinar, la apertura de mi nuevo negocio y el arreglo de mi situación personal lo ha retrasado incluso mi participación en Metatextos, que por cierto dejé a medias el cuento navideño que me pidieron y que publicaré la semana que entra en Señal de Blog), ser un buen cristiano (no ser uno tibio) y formar una familia funcional, arreglando la disfunción de las anteriores. Pero sobretodo, entregarme al cien porciento en las garras del amor. De ese amor que muchas veces negué y que ahora lo siento en los huesos y en el aire que respiro. Ahora entiendo a Borges y sus "Diecisiete Haikus" (La luna llena, ella la mira desde otro puerto...).



¿Qué me depara esta ciudad de alas y balas? No lo sé... Eso sí... he llegado a una determinación. O mejor dicho a varias en este día:



1.- Este espacio tiene 5 años más de vida... sí vivo para entonces, estaré escribiendo el último post de este espacio el 13 de diciembre de 2013, justamente en mi cumpleaños 40. Espero poder rememorar este instante y poder realizar el análisis de cada momento que me depara este lapso.
Si existe una mejor herramienta cibernética de expresión, la utilizaré sin lugar a dudas,

2.- La amistad es algo muy complicado, al menos para mí. Todas mis pseudoamistades han sido confusas e irreales. Por ello, procuraré en la medida de lo posible tener algún amigo o dos para experimentar esa pequeña felicidad que es contar con una persona en las buenas y malas. Creo que sí no la encuentro, haré a Librado Manrrique el mejor de mis amigos imaginarios.

3.- Dedicaré mi tiempo a trabajar como burro sin mecate y perredista. Jugaré beisbol. Adelantaré los proyectos inconclusos y determinaré lo que es importante para llegar al perfeccionamiento humano. Definitivamente, terminaré mi novela. No volveré a participar en el NaNoWriMo (prefiero calidad a cantidad).


Parece que todo pinta bien.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Miedo.

- Preferiría a estar muerto que a vivir con miedo.
- ¿En serio?
-Definitivamente.
-No digas eso, los niños te pueden escuchar.
- ¿Cuáles niños si ya no vienen a la escuela? Mira cuántos vienen... seis.
- Cierto... Las madres ya no los mandan por el miedo; la ciudad se paraliza en las noches porque ya nos han robado la magia de la oscuridad; qué tal si te toca una bala perdida en la cabeza... hay demasiado estrés en los pequeños y el miedo está latente... Deberíamos armarnos y disparar esas cien balas que me platicaste y no tanto al cielo, pendejito, si no al que quiera pasarse de listo... y espérate... en la última narcomanta dice que se va a poner peor...
- ¿No quisieras tener alas y balas para disparar y huir completamente?
- Si. Eso quisiera y quisieran tener la mayoría de la gente. Sólo a tí se te ocurre poner un negocio en el centro del huracán.
- Preferiría estar muerto que a vivir con miedo. El miedo ya lo he sentido y lo he superado. Estoy preparado a lo que venga. En esta ciudad me han asaltado más de cinco veces en diversos negocios. Pero la ciudad es nuestra, no de los sicarios, ni de los militares, judiciales, ministeriales, federales, municipales, policletos y otros. La ciudad es de mis hijos, de mis padres y de los hijos y padres de mis amigos. La ciudad es de Dios. Debe ser de él.
- Santurrón!. Pena de muerte para todos los secuestradores y matones. Para todo el que se quiera pasar de listo.
- Eh.. tienes miedo. Te tiembla el flan.
- Ja. Tú sabes que si...
- No le saques... quien vive la tormenta, se hace más fuerte...
- Necesitamos que el Cruz Azul gane la final... eso necesitamos...
- Necesitamos que Cuauh se quede en el Santos...
- ¿ Vas a Torreón? Jajajajajajajaja.
- Pendejo...

(como ya es costumbre, un rechinido de llantas se escucha a lo lejos. Las detonaciones de un fusil, de una pistola y de un AK-47 destroza la lámina gruesa de una camioneta de modelo reciente... los que están en el interior parecen queso gruyere enchilado, por la sangre casi naranja que brota por cada uno de los orificios que las balas han hecho en sus cuerpos, que ahora son parte de una masa amorfa... Alas y balas)