martes, 10 de febrero de 2009

... y todo lo demás constante.



Nunca hubo un siempre
ni lodo que manchara las manos.
Al final quedaba el olvido
para de alguna forma encontrarnos.
Y así se fueron yendo lentamente
las cosas más importantes,
el aire para el alma,
la luz para el espíritu,
la calma para la conciencia,
el reflejo para el destino.
Nunca hubo un siempre
ni nunca un hasta luego.
Sólo la sensación gastada de
la fricción en el tiempo,
que moldea y estira
y conforma algo que a veces dejo de ser,
algo que es extraño y confuso
en forma de alas y balas
que a veces uso para escapar
y en el preciso instante
que elevo el vuelo y del cielo
bajo la vista y observo
la casa, el estudio, los miedos,
la cama, el reloj, los libros
y en el espejo
las canas, las arrugas, los lunares,
la barba, las señas particulares,
todo, todo, todo cambia
... y todo lo demás constante.


Hay un sólo camino,
pero es difícil seguirlo.
Es simple la verdad de las cosas,
pero no es sencillo entenderlo.
Hay algo que nubla la vista en mis ojos
y distorsiona los colores,
duplica la imagen,
oscurece el día.
Es lo que tiene la misma
sensación cuando descubres la
respuesta equivocada
y la correcta pasa en un carro
a alta velocidad,
y te sientes perdido
y avanzas en la ruta
porque el corazón y el sentido
han estado comprometidos
y todo, todo, todo
todo ésto tiene movimiento...
y todo lo demás constante.




Todo, todo, todo
todo ésto tiene movimiento....
y todo lo demás constante.
Nunca hubo invierno,
ni adios sin despedida...
y todo lo demás constante.

domingo, 8 de febrero de 2009

La feria de las convicciones

Una noche, después de que terminé de leer Ficciones, de Borges tenía la firme convicción de dejarme llevar en el caudal de escirbir lo que me viniera en gana. Era invierno y el frío hizo que me agasapara hasta de la última cobija. Además, no hacía mucho había finalizado algo que no concluía del todo ell enfriar la tibieza del lado derecho de mi cama. Un algo de lazos, de horas y promesas en el olvido. Me convencí de no pasar nuevamente por ello. Gran equivocación.



Tenía quince y tenía la fuerte convicción del rock and roll. Hace unas horas platicaba sobre lo diferente que fue mi adolescencia a la del promedio. Una adolescencia con adelantos y profundidades, de libros y de instrumentos musicales. De sueños con notas y de canciones una tras otra. En mi cumpleaños dieciséis prometí una casa en Cuernavaca a mi madre, la que sería ganada con la Fender Stratocaster que me regaló. Tenía la fuerza y la voluntad para eso y más.



A principios de este siglo, mi convicción fue participar en proyectos comunitarios. Estaba covencido que las coberturas, el engranaje social a través de la unión de la sociedad civil cambiaría el pequeño universo de nuestros grandes problemas. Logré grandes cosas que aún permanecen en la ciudad. Es una sensación extraña el haber sido originador anónimo de estos cambios.

He estado convencido de tantas cosas. Puedo hacer una feria con ellas:

1.- Amor es lo que acaba, origina y transforma este mundo.
2.- El azúcar no debe ser sustituida por la sacarina, pero el corazón no lo permite
3.- La nota más enigmática es el ré sostenido.
4.- Tienes que vivirlo para escribirlo, pero debes detenerte a tiempo
5.- El Mustang es el mejor automóvil que uno puede tener
6.- El sexo en la playa no es como en la tele, ni el cine
7.- Cuando termine tu vida, un perro te ayudará a cruzar por el camino final
8.- Un día el amor que tuve no fue suficiente. Es por eso que ya no lo desgasto en pequeñas esferas
9.- Sólamente tres veces estuve convencido de cambiar el rumbo de las cosas y fallé en dos.
10.- Si ellas estuvieran aquí a mi lado, el silencio me dificultaría el explicar el por qué de las cosas
11.- Vinicio Castilla el mejor beisbolista de México
12.- Stockhausen puede definir la sensación cuando reviso el pasado de mi vida
15.- Ahorrar dinero es la fuerza
16.- Moverse siempre es mejor que quedarse quieto
17.- La violencia nos hace cumplir el reto de quedarse inmóvil
18.- Moriré a los cuarenta. El sueño lo reveló...
19.- Las palabras, el sonido, lo más alto en la escala de mi alma
20.- Un no a tiempo pudo cambiar el rumbo

Ahora, estoy convencido de que nada conviene si no estás comprometido.

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Queridos tres lectores, les invito a leer mi colaboración en el blog Desperdicio de Letras en donde se toma el pretexto de un tema para sólo escribir. Cazar al lobo. Navegar el barco.

El tema de esta semana: Libre Albedrío.


Saludos

miércoles, 4 de febrero de 2009

Simultáneo.

15
La luna nueva
ella tambien la mira
desde otro puerto.
17 Haiku. J.L. Borges
Una vez hubo nada más fuego. Fuego y tierra sobre distancias temidas cubiertas con neblina y agua en las noches frías. Poco a poco el tiempo se fue encasillando en calendarios, en relojes, en Times Square, y las mañanas con sus tardes y noches ya pasaron a formar días, semanas, meses y años. Demasiados años. La distancia no se hace corta, se alarga cada día más. Hubo alguna vez, además, todo el tiempo del mundo. Todas las ideas y todos los sentimientos. Ahora, el mundo se ve a través de un cilindro: se ve la luz al final y el reflejo de todo nuestro universo de cosas y, al observarlo, es inevitable pensar en que llegar a sentir la luz, más de cerca, puede ser tarea imposible.
Una noche, después de mil cosas en un día a principios de semana, la luz se hizo terriblemente más cegadora y atractiva. Manejando por las avenidas a deshora, descubrí que de alguna forma ella observaba la misma luna en su sueño, el cual no interrumpí al levantarme e irme. La misma luna que es insoportablemente redonda y brillante, descubrió, como hace tiempo no lo hacía, la frialdad y la inercia en la que pasa la vida.
- ¿Ya viste la luna?- pregunta llamando por teléfono
- Sí. Increible- contesto maravillado.
- De acuerdo. Adios- y cuelga.
Sin poder detener ese pensamiento me pregunto si esa misma luna la estarán viendo en Monterrey, en Ciudad de México, Panamá, Maracay, Anchorage, Vancouver, Acapulco, Huatulco, San Carlos, Hermosillo...
La fuerza de lo simultáneo. Dilema eterno.

viernes, 30 de enero de 2009

Paso del Norte

qué lejos te vas quedando...
Dieciséis canales de televisión libres. Una estrella brillando en la montaña. Un mensaje sobre lo que es la verdad. Una conexión de dos naciones con una barrera avanzada de un lado sobre un río seco y robado. Dos banderas ondeando. Un corazón asustado. Circunvalación de luces. Mujeres rotas y perdidas confundiéndose con cruces conmemorativas en las calles. Chimeneas y descargas industriales. Avenidas principales con límites de velocidad baja y sus policías agazapados en vehículos nuevos y potentes con radares listos para atracar. El paraíso de la cerveza. Un Divo. Una jaula. Mil Biblias. Un bosque en la ciudad. La sombra de la muerte brillando de vida. El amor a las cloacas camuflajeadas con focos rojos. El desierto en medio del desierto, la mancha en la honorabilidad. El cambio y el fuego. Filas de carros interminables para compartir un poco del americanwayoflife (pinche dólar está bien caro, pero no hay pedo). La otrora gloria fastuosa. Música de Los Tigres del Norte y Conjunto Primavera. Dos temperaturas sin punto medio. El miedo y la nicotina, el caballo y el perro, los gatos al anochecer. Inviernos ya sin nieve después de veranos candentes. Verónicas. Almas. Julietas sin Romeos. Engranes, libros y ángeles. Aranceles, contrabando, corrupción. Tarahumara perdido en Sierra Maestra: “el último que quede que apague la luz”. Consulado y pasaportes. Buchanans con fútbol en el estadio tercermundista. Día de baile con botas boleadas, lo piteado a la cintura. Fiestas de maldad. Prohibido prohibir el robo de base de tercera a home. Odio y amor. Sed y ternura en lo más sonoro de una risa mientras suena el clín de la “cora” que cae por el espiral: has ganado el pozo de la máquina tragamonedas y te ha alcanzado, otra vez, para una hamburguesa en McDonalds. Walmart abre las 24 horas. Qué felicidad.
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Mi último ejercicio en Metatextos. Sin palabras.
Saludos mis tres lectores.

Noticias desde el centro.

Nadie escoge a la familia, dijo alguna vez una persona resentida e inconforme con lo que pasaba en su núcleo. Aunque es una aseveración correcta, las relaciones entre sus miembros son fuertes, algunas veces extrañas, dolorosas y difíciles, y a veces son sólidas a pesar de la distancia.

Eso sucede con Nena y Pato, mi hermana y mi sobrino. El día que nació Pato, estaba cerrando un negocio importante para la empresa para la que trabajaba en ese entoces y el primer impulso que tuve fue el de tomar el primer avión a Ciudad de México para estar con ellos. En aquel entonces mis finanzas me lo dejaban hacer. Al momento de solicitar el permiso necesario, mi jefe en turno me comentó que era menester el que prosiguiera con las negociaciones y que este menoscabo lo iba a reparar con un bono extra que nunca llegó. Así que viene a conocer a Pato en la semana mayor del año siguiente. La experiencia fue grata e inolvidable. Recuerdo a Nena dándole pecho al Pato y él nos veía riéndose y coqueteando con la mujer que llevaba en aquella ocasión. Este salió bueno pa las viejas, como su tío, dije orgulloso recibiendo como respuesta un silencio sepulcral.

La última vez que estuvimos juntos nos la pasamos bien. Es un niño con pelo a la Bob Patiño que canta, hace air guitar y tiene mucho sentido musical. Después de ese viaje yo soy, para él, Cocó que es su forma particular de decirme Gordo.

Hace unos minutos, mientras que el agua estaba bañando mi (cada vez) más escasa cabellera llamó Nena a la casa. Anunciaba su llegada a tierras juarenses a mediados del mes próximo. Viene con Pato. Mi cuñao se queda en la chamba. Casi me cae champú a los ojos cuando anuncia que está embarazada nuevamente.

Nena, esto es para ti. Sabes que te amo profundamente y que pediré mucho a Dios por tí y por el bebé que viene en camino.

Seré nuevamente, El Tío Badillín.

Dejo un video que hice con Pato.




jueves, 29 de enero de 2009

Maracay en las pupilas de sus ojos

a ratamary


-... la mayor parte de las cosas que existen se relacionan con las actividades económicas. En consecuencia se relacionan con la Contabilidad. Desde el gobierno, hasta el pequeño empresario. Desde el abogado, el médico, el cantante, el gran empresario, Bill Gates, Filippo Sindoni, la necesitan como el agua y el pan. Así que, no subestimen el poder de los números. Los Estados Financieros son las radiografías del alma de las empresas. Te dicen todo y a la vez nada. Los números por sí mismos no reflejan más que símbolos. Y es ahí donde viene la magia. La intervención interpretativa interna interdisciplinaria. ¿Me explico?


Salir corriendo del trabajo para dar clase en IUTA. Pensar en el proyecto fiscal para su especialización. Comprar caramelos antes de subir al camioncico y en él escuchar el comentario de la gente sobre el último triunfo de los Tigres de Aragua mientras que el reggeaton inunda la soledad acompañada de los que viajan en él. Lo detesto...-piensa, pero su pie derecho empieza a llevar el ritmo minimal, sexual, involuntariamente como se acostumbra uno a las cosas que no vienen al caso en un día más allá de la media semana, tocando y añorando los domingos soleados de libertad coartada por la familia, por las visitas a las casas de las abuelas para comer cachapas y mondongo, arepas, pasticho y todas esas cosas que engordan y que se disuelven con la ilusión de una buena ensalada, agua purificada al cien y la caminata obligada, el trajín del vaivén diario, cotidiano, inexplicable y remunerado. Por suerte le ha tocado un asiento junto a la ventana. Observa las calles arboladas. Los ríos de carros y sus luces amarillas, rojas y blancas. Las carteleras, Anastasio Girardot observando todo los días el esmog de la calle y el crecimiento de la ciudad ... Jardín, ni en sueños. Ya no hay más que asfalto, acero y hierro. Fuentes con agua estancada: verdosa como el discurso político del cambio en tercera; intrépido como el robo de base a home o el pisa y corre para anotar; ilógico como Chávez (¿chávez o no chávez?) que recorrió el horario media hora para sincronizar al sol venezolano con el sueño de los infantes bolivarianos... y por donde la veas siempre la Torre Sindoni domina el escenario matutino, vespertino y nocturno.
Y los días igual en la oficina contable. Desarrollando habilidades neutras y etéreas. Calculando contribuciones, reexpresiones de cifras, convirtiendo cifras a Bolívares Fuertes ocultando los ceros de la magnitud en una palabra que define más bien el ego y la sorna que la solidez de una economía nacional. Alguien le pregunta por teléfono que cómo está el clima y ella contesta que no hay ventana para saberlo, pero que en su cosmos personal hay aire acondicionado. El corazón no se enfría. Bendito ciberespacio que tiene el poder de abstraer y de regresar al mismo lugar en milésimas de segundo. Es como un oasis en el desierto de números. Desgarra el alma y es honesto. Palabras que ella misma no se imagina quién las lee. Ella transmite el mensaje y llega claro y conciso. Eficaz y correcto. Mi ayer es tu actualidad, algunas veces.
La noche es lo más amplia que uno puede pensar. En alguna esquina, el jaguar descansa y en un parpadeo la ciudad empieza a dormir para reposar de su larga jornada. En su cuarto, la luz de la antena de la Sindoni le destella en las pupilas y, de alguna forma, la ubica en su entorno y escribe. Y no cambiaria Maracay por nada del mundo. Ni por Caracas.






sábado, 24 de enero de 2009

Grandes diferencias en la igualdad.

Creo firmemente en los modelos matemáticos. Ellos pueden dar una relación sólida y una explicación concreta de los eventos que suceden en el Universo. Sin embargo, los que suceden en el terreno de los sentimientos pueden ser casi impredecibles. El amor así es.

Hace algunos días platicaba esta situación con un colega:

-Es en serio. Es como tener grandes diferencias en la igualdad.
- Eso matemáticamente es imposible.
- Matemáticamente. Pero ubícalo en el mundo donde eso puede ser posble.
- mmmmm... la lógica diría que esa es una falacia.
-Piénsalo...

Me quedé solo pensando en lo incongruente del hecho.

Realmente ella y yo somos demasiado iguales, pero las diferencias que nos separan me dan un indicio de lo imposible que el infinito puede ser.

Y eso es magia, pero también es perder el tiempo.

viernes, 16 de enero de 2009

En llamas.



-¿Has escuchado el sonido del fuego?- pregunta Jimi sorbiendo un vaso de wisky - Me queda una buena experiencia después de todo. Fue la vibración que movía las partículas del aire y la resonancia distorsionada de los altavoces a mi espalda. La primera vez que lo hice estaba muy drogado. - ríe- Demasiado drogado. Sólo alcance a sentir las llamas en mis manos y un dolor que parecía cosquillas en mis dedos que no dejaban de moverse. Ya en el hospital el doctor preguntó qué me había metido. “Heroína: dulce y bendita” le contesté sin chistar.-enciende un cigarro- “Pues cuando se baje del avión le dolerán un poco. Tome este analgésico y este desinflamante” Realmente me encontraba excitado. Te juro que vi colores danzando en las llamas como una pañoleta en el viento…
Lo mejor vino después. Días antes, me había encerrado a tocar como loco disipado en un cuarto lleno de espejos. Cada sonido que salía del amplificador llevaba magia y energía. Andaba demasiado motivado. No sé quién, pero alguien me dio algo muy potente. Sí. Toqué el cielo. Tardé dos días en calmarme. Decidí utilizar esa potencia en el escenario.-
apaga el cigarro en el cenicero- En el escenario del festival nadie pudo precisar lo que iba a hacer con ella. Me monté en ella y literalmente la estaba amando delante de todos. El sonido era increíble. Estaba excitado. Tomé el keroseno y rocié la guitarra. Encendí el cerillo. El sonido del fuego y las llamas danzando entre mis dedos preparaban el gran final al estrellarla contra el suelo, contra la batería y después aventarla al público…
Jimi termina de hervir la heroína en la cuchara y la dispone en la jeringa. Empuja la cánula. La inyecta en su vena. Sus pupilas se dilatan y ven el infinito.
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Esta es mi primera participación en Metatextos del año. El ejercicio se llama: Momentos Clave.
La Historia reclama este momento como cumbre en el Rock. Hendrix y su guitarra en llamas (quemando las conciencias).
Saludos a mis tres lectores. Fieles y serviles.

miércoles, 14 de enero de 2009

Adios sin bienvenida. (Kiss it all. Goodbye)

Matar lo que nunca nació.

Huir de las amenazas de las heridas abiertas, punzantes y sangrantes que dictan al cerebro.
Un no es un sí, pero tal vez quizá, en otro orden de ideas, eso no signifique algo más que un sí que no lleva a ningún lado: inútil como el teléfono fuera de servicio, inexpresivo como el estado de coma, amargo cuando la miel se convierte en hiel, tibio como negado al paraiso.

¿Y de qué poder hablar si, en realidad, siempre estuvimos en fuga?¿De canciones y avatares? ¿De sombras y miedos? ¿De almas y diablos? ¿De zorros y camaleones? ¿De las coincidencias y los espejismos del encantamiento a primera vista?...

Hablemos de cosas: de atardeceres en la playa y de diamantes en un anillo. De personas que no se pueden olvidar más allá de la muerte en vida. De la luna apareciendo en todo lo alto y reflejando la tristeza y la alegría, la cadencia y el ritmo, la sorna y la histeria, las luz sobre las luces de la ciudad, el llanto, el perro, la casa, el minuto, el aire, la brisa, el complemento, el conjunto universal, la negación positva, la reexpresión del alma, las dudas, el crímen y el dinero, de los disparos en la madrugada, del vino y la soledad. Del frío en el calor. De lo que provoca el fuego y lo que se quema. De los esqueletos de las rosas que se guardan en una caja. De las noches de retiro y del sueño al volante. Del sonido espectacular de las risas. De las marcas en tu cuerpo y en tu mirada.

Ya no hablemos de lo que está muriendo: de las palabras que ya no se dicen y que no expresan más que un adios sin bienvenida.

Una omega sin alfa.

Un final sin principio.

martes, 13 de enero de 2009

Obscuro.

Sólo logré definir el rostro afilado y precioso cuando el cigarro iluminó su cara. Lo que llamó la atención entre toda la oscuridad fue el brillo en sus ojos. Sentí un vacío intenso: el mismo sentimiento por el que uno decide, quince minutos antes perder el avión, o tirarse un clavado en la alberca para demostrar supremacía o amor. Recorrí su silueta con la mirada y descubrí el significado de la perfección en la soledad. Levantó su copa con Cognac y bebió un sorbo generoso, como lamiendo el fondo del recipiente. Luego, volteó hacia la ventana y lanzó la colilla a la calle. Observó con detenimiento el cielo de noche. Los astros iluminaban el ambiente. El apagón había durado gran parte de la tarde y la noche pintaba para enfrentar miedos y descubrir desaciertos. De darse cuenta de lo gastado del tiempo y de las patrañas que se inventan para tener la razón en todo.

- Tú sabes que el amor no es suficiente.
- Ni el dinero, ni la risa, ni el lenguaje.
- De perdida pon el mp3 con las bocinas para escuchar la radio.
- No hay luz en toda la ciudad. No creo que haya luz en las estaciones. Además no hay velas, ni linternas para buscarlo.
- Es curioso...
-¿Qué es curioso?
- Sin energía eléctrica te sientes incompleto. Las cosas inanimadas se vuelven todo lo contrario y nos pega a la cara la razón de lo solos que estamos sin esas cosas. Estamos unidos, pero extraños. Maldita televisión...

Recordé la primera vez que nos vimos y la comparé con ese segundo que acabó de pasar. En la oscuridad a veces se ver mejor las cosas que no se pueden ver a la luz. Descubrí lo ajeno y lejanos que estuvimos. Recogí los últimos restos de nuestro amor y salí a la calle. Un resplandor, quizá el efecto de la radiación en la atmósfera, me indicó que ese tiempo había terminado y sólo pude nuevamente sonreír: otra vez lo había hecho.

domingo, 11 de enero de 2009

Simulador.

(Anoche, en consulta con el Doctor de almas)

-Muy bien.. eso es todo Señor Montalvo.
- ¿Eso es todo? O sea, pago un dineral por cada cita a la que asisto con usted y me dice que la respuesta está sólo en mí...
- Pues.. sí. Efectivamente.
- Pues... no. No le creo.
-Más bien, Señor Montalvo, el que no cree en usted es usted mismo. ¿A poco no se ha dado cuenta que lo sé todo?
- (realmente sorprendido) ¿Qué es lo que sabe?
- Y todavía duda de mi experiencia...
- No Doctor. Si se ve que es usted un desgraciado...
- Shhhh. Shhhh. No me insulte Montalvo... El único desgraciado es usted.
- Vamos a la calle para ver quién es más desgraciado después que lo muela a golpes...
- Retírese inmediatamente de mi consultorio... es más... no vuelva más por aquí. Lunático.
- Doctor de merda... (y sale dando un portazo y llevando consigo el resultado de su último test)

Pinche doctor, no se ha dado cuentas que la mía está perdida en el almacén más frío y sucio de una ciudad norteña o en el hotel más solo y deteriorado de una parte que no viene en los mapas y lo que hago es simular que siento y sólo respiro...

jueves, 8 de enero de 2009

Última primera vez.

La primera canción que hice fue en Fa sostenido mayor (Invento espejismos).

La primera vez que creí en las coincidencias fue en Acapulco y después en Distrito Federal, en mi época de estudiante.

La primera vez que fui papá Fernanda me miró y creo que me sonrió cuando la tuve en mis brazos.

La primera vez que toqué fue en la cocina de mi casa a los meses de nacido con la cazuelas y cucharas de mi madre. Fue una gran demostración...

La primera vez que Dios me habló estaba ya muy lejos de ser el hombre que creí ser.

La primera vez que tuve una pasión verdadera se llamaron Los Beatles... después Borges.

La primera vez que cumplí un reto fue tocar la guitarra autodidactamente.

La primera vez que me rompieron la nariz fue porque le robé un beso a la novia del guey que me golpeó.

La primera vez que descurbrí que nada es eterno y realice muchas preguntas fue cuando mi abuelo murió.

La primera vez que escribí un cuento fue Aquella tarde.

La primera vez que amé algo fue indescriptiblemente absurdo, pero sentido... muy sentido.

La primera vez que me puse ébrio fue en un cumpleaños con sangría.

La primera vez que anoté un gol fue anulado.

La primera vez que dije una mentira todo el mundo la tomó como verdadera.

La primera vez que me gané un dinero fue apostando a las canicas.

La primera vez que no tuve nada, lo tuve todo.

La primera vez que choqué fue un accidente mayor sin menores consecuencias.

La primera vez que dije si fue porque no quedó de otra.

La primera vez que dije no fue porque ya me habían ganado la partida.

La primera vez que sentí necesidad por escribir en forma fue cuando hace algunos años atrás un hombre y su hijo comían un pan y una soda en una tienda mientras yo leía Cerca del Fuego de J. Agustín: recrear la frustación del padre al no poder darle más al niño de comer en contraste con la felicidad del pequeño en ese universo reducido fue el impulso que me llevó a desempolvar una máquina de escribir y a transcribir lo que había escrito sobre ese momento.

La última primera vez que me ha pasado es la de darme cuenta de que no hay muchas cosas que decir y que aunque sea por una vez más, el rito y la coincidencia se dejan ver en este espacio.

domingo, 28 de diciembre de 2008

El Eclipse.




En un cuarto blanco.
En un vuelo sin esacala del norte hacia el sur.
En una cueva.
En lo más escondido de la sierra.
En una banca del parque astral.
En la luz de la estrella que vigila de noche.
En el Mi sostenido inexistente.
En la cuerda universal que nos une y nos desune.
En el sabor de la saliva.
En el color de los sueños.
En la mente del perro y en la risa siniestra del gato.
En el sonido que se forma en medio del silencio.
En el cuarto menguante de la luna.
En la opresión y el desengaño.
En las sombras que dañan el alma.
En el líbido, en el secreto más escondido.
En la magia de llenar páginas sin sentido.
En el acto de mover, correr y respirar.
En la Historia y sus errores.
En el sustain de una guitarra distosionada.
En el fuego que calcina lo que antes eran ideas.
En la ecuación inequívoca de la verdad.
En el encuentro religioso de las palabras.
En lo más oscuro de mí donde se encuentra lo más luminoso de tu voz.
En lo más directo, en lo más vivo.
En el último centavo que has ganado y gastado.
En el último cuerpo que he acariciado.
En el vicio más oculto.
En las diferencias intangibles entre el cielo y el infierno.
En la vida de la muerte en vida.
En el frío del trópico, en el calor del ártico.
En el pecado y la redención.
En la escuela y en la calle.
En la lengua y en los dientes.
En el cuello y en el pecho.
En la hora que pasa.
En el concepto trascendental.
En el incosciente colectivo.
En el aleph y en el cenith.
En el más y en el alfabeto.
En la línea telefónica que nos une y desune.
En el espejo en el techo.
En cada uno de los puntos en que observas.
En cada moda, en cada tendencia.
En cada risa gastada.
En todo lo que se destruye.
En todo lo que piensas existe un eclipse que lo rompe, lo llena todo.

Septiembre 2001.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Quintaesencia

La quintaesencia se había perdido o más bien se había modificado. Las luces de la calle eran menos amarillas y más blancas. El frío ya no podía enfriar los ánimos ni coagular la sangre ni cicatrizar las heridas de nuestra ciudad. Las tiendas estaban vacías y la gente resguardada en casa. Las cosas cambiaron: la misa de gallo se realizaba de día y las imágenes por televisión señalaban que, aunque quisiéramos fingir; las cosas no mejorarían ni cercanamente el año después del siguiente año.

En ese orden de ideas, siete días antes del 31 de diciembre, sopló el viento en la ciudad. El cielo se tornó rojo a cierta hora de la noche. Muy poca gente lo notó, pero Juan, que estaba tendiendo sus cartones y sus cobijas sucias en la escalinata del abandonado Teatro Escarlata para disponerse a dormir, lo había intuido desde muchas horas atrás. Caminando por la Plaza Mayor, se encontró un perro flaco a medio morir. Se quitó su mugriento abrigo y lo abrazó con ternura e impotencia. Dijo:

- DIOS ¿POR QUÉ NOS HAS ABANDONADO?... RESPÓNDEME…

La tarde había transcurrido sin mayor ganancia que un pedazo de torta de pavo y un gorro de lana donado por una viejita rica. Se disponía a perderse en el sueño cuando sintió la necesidad de levantarse. Fue cuando pudo observarla frente a él.

-¿Qué haces aquí? ¿Cómo me encontraste?
-No sé como decírtelo. No sé cómo explicarlo…
-Mírame. Jamás imaginé verme así.
-Ni yo a ti, papá. Técnicamente yo estoy dormida en la cama de un hotel en Ciudad de Panamá. Lejos de aquí.
- Te estoy soñando…
- Definitivamente…
- Te amo
Ya las doce habían sonado en el reloj de la catedral. No había nadie cerca. La luz pasaba muy cerca y todo se esfumaba.
- Eres el mejor regalo de Navidad que he podido tener.

Y respiró.

Despertó cuando el polvo de la barredora en su cara le regresaba a su realidad.
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Este es mi participación que no pude subir a Metatextos del cuento de navidad. Un cúmulo de imágenes y sentimientos por estas fechas decembrinas.

Felicidades a todos, pero sobretodo a tí.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

24 de diciembre.














Puedo decirte lo que sucedió una mañana como esta hace quince años. Después de un reventón de la universidad, dos noches antes, averié mi coche. Así que en el trabajo me prestaron una combi para trabajar. Ese día tuve que realizar unas entregas muy temprano, deje la camioneta en un estacionamiento, viajé en pecero hasta la oficina y estábamos dando el brindis cuando tu mamá marcó:




-Luis, ya.


-¿ Ya qué?


- Pos se me está poniendo la panza dura y luego blandita y luego dura


- En la madre...


- Sí. En la tuya. Apúrale...


- Voy, voy para allá. Pero, ¿En navidad?


- Sí, Badillo. Esto no tiene horario.




Recuerdo que abracé a todos, me bebí dos copas de Sidra Santa Claus y salí corriendo al periférico para tomar otro pecero para la casa donde vivíamos. Mientras, tu mamá preparaba el arbolito de navidad y le ayudaba a tu abuela Meche a cocinar la cena. Era complicado llegar rápido, así que decidí correr. Te digo que corrí con mucha fuerza sin cansarme y llegué relativamente rápido. Todavía esperamos un rato más mientras localizaba al doctor.




(De fondo "El Año Viejo" y muchas voces festivas.)






- Doctor Hernández, Buenas tardes


- Dígame Señor Badillo...


- Pues que a mi mujer le están dando las contracciones


- ¿En serio? (un sorbo a su bebida)


- Si. Doctor. ¿Qué hacemos?


- Debe ser algo de rutina porque a su señora le toca parir a principios de año, pero nos vemos en el hospital en una hora.


-De acuerdísimo


- Salud.




Arreglamos una maleta por si acaso tu mamá se quedaba en el hospital y yo estaba más nervioso que tranquilo. Quiero detenerme aquí para tratar de explicarte lo que sentí en ese par de horas. Por mi mente pasaron mis cortas experiencias, ya que recién había cumplido veinte (cinco años más de los que ahora cumples tú) y definitivamente me sentí temeroso: estaba a punto de ser papá, tu papá. Me imaginé estando contigo mucho tiempo después a tu lado, jugando, viéndote crecer y espantándote a los galanes. No sé, años después estoy escudriñando esta situación y no me alcanzan las palabras y la Lógica me ayuda un poco.




Llegamos relativamente rápido al Hospital México y a tu mamá le dieron ingreso por urgencias. El doctor llegó media hora después, medio pedón.




- A ver. ¿ Cómo se siente?


- Pues parece que voy a explotar; se me pone dura la panza y luego se afloja y cada vez es más rápido.


- Déjeme ver, déjeme ver... Señora, está muy dilatada... Se me hace que esta noche va a pasar navidad con niña nueva...




Y así fue como llegaste a este mundo a las 6:00 pm de hace quince años. Pudeo decir que lo primero que se asomó fue tu nariz preciosa. Fui el primer hombre en tenerte en brazos. Fui el primero al verte nacer. Debo decirte que ese momento lo llevaré siempre.




Tú sabes que día a día todos cambiamos. Te tocó vivir cosas muy difíciles, lo sé. Te pido una disculpa por no haber sabido ser quien ahora soy. Tu ausencia ha sido difícil. Ha sido como apostar todo al caballo capaz al que se le rompe una pata yardas antes de cruzar la meta.




Pasan los días y mi mayor miedo es el no saber nunca más de tí.




Feliz cumpleaños, Fernanda. Te amo, hija.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Fuera de foco.

Gravity
Is working against me
And gravity
Wants to bring me down
John Mayer. Gravity
I.



Seguramente fue parte de un sueño:



De repente vino la sensación de haber vivido lo que estaba pasando y de inmediato el sudor frío apareció en la mente. Entendí por fin que las palabra "aún" es condenatoria y adherente como pegamento bajo los pies cuando se camina por el tiempo presente. Sentí miedo; ese miedo que trasciende y que hace que el mundo se detenga y que corra una cascada por la espalda electrizada. Ya supe que venía, pero fue extraño. Como si el fin anunciara el principio del filme de una vida extraña y siempre movida en la ruta del lado marrón, del claro oscuro indefinitorio e inconsistente. Lo primero fue la vista... una nube que empezó como un punto luminoso en medio de la vista como en la mirilla de un arma: de colores al ambar, del blanco al negro, del positivo al negativo y después el punto infinito de luz. De todos modos, no lo vi llegar. Fue como la lluvia de repente en un día soleado. Después fue uno a uno de mis sentidos sobrantes: un sabor amargo en la lengua, un hormigueo en las manos, un zumbido fuerte en los oidos, un olor a nada y a todo... y yo ya no era dueño de mí, o al menos de la última escencia que yo imaginaba controlar. Una serie, dos y un temblor en las piernas me indicaron que tenía que caer. No quise quedar así. Me arrastré un poco por el pavimento mojado y vi que mis rodillas sangraban por la fuerza con la que caí sobre ellas, pero yo ya no sentía nada y todo, poco a poco estuvo fuera de todo alcance, fuera de foco.


II.


Seguramente fue parte de un sueño:


No sé, pero esperaba con ansias a que llegaras, a que te sentaras frente a mí en el lugar que dispuse para tí en la mesa. Esperaba a que llegaras y no sé porqué; había sido un día normal y te esperaba como todas las noches, pero en ese día había sucedido algo que quería contarte: iba manejando por la avenida principal y de repente, en la radio, el locutor presentó una canción quehace años no escuchaba y me pregunté lo que estarías haciendo cuando esa canción sonaba por todas partes (12 ó 15 años atrás). Sentí la necesidad de decirte que cuando escuchaba esa canción pensaba recurrentemente en el color azul tungsteno y que mi corazón se hacía pequeño al grado de encogerse al mínimo sentimiento y de repente explosionar de manera vibrante. Quise hacerlo, pero la realidad me dijo que tú estabas más lejos que la distancia que separa el ayer y el hoy. Alcance a ver el calendario fuera de foco y, al momento de graduar la vista, los nueves se volvieron en ceros, las horas en días y los meses en años. Indefinidamente, los años en lustros, en décadas...


III.

Seguramente este cuento jamás fue contado.

X le digo una vez al Sr. Z que era necesario hacer un ajuste a la máquina que producía los sueños de M.

-M ya no es el mismo desde que juega a no soñar, Sr. Z
- Mmmmmm. Un caso intersante, X. ¿Por qué lo dice?
- M sueña piedras y flores, cuando antes veía las notas musicales en su mente y se despertaba y corría al piano a transcribir la música que descubría durante el sueño. Al menos, su existencia era más amena, pero soñar recurrentemente con piedras y flores lo ha diezmado. Es algo que no ha podido soslayar. Piedras y flores que se vuelven números, cadenas y grilletes. ¿Qué podemos hacer? ¿Qué puede hacer, Sr. Z? Todo en él parece estar fuera de foco...
- Suena algo raro, pero dará resultado: tendrá que correr y tomar té.
- ¿Con Prozac?
- Nada más poquito. La máquina estará como nueva en unos meses. No muchos, pero lo suficiente para que vuelva a echarla a perder. Y que se compre un sombrero nuevo.
- De acuerdo

La primera noche que lo hizo, M experimentó el paralelismo sueño-T.V. y soñó sangre, disparos y tristeza y juró no quedarse despierto con el televisor encendido (o al menos, no olvidar ponerle sleep).

- Esta realidad es preferible que esté fuera de foco...

Corte.

martes, 16 de diciembre de 2008

Diez snapshots (parte II)

1
Son las diez menos cuatro cuando suena el teléfono.
La contestadora da el mensaje y recibe uno: es el mismo de todas las noches cuando no hay nadie en casa. Al escuchar la voz recuerdas tu condena.

2
Avanzas por la avenida.
La luna te toma desprevenido de frente: es de noche y casi ilumina como el sol de día.

3
Ella toma tu mano. La mira y se rie de tus dedos pequeños.
- Pequeños, pero de grandes hechos.
Ella pícaramente sonríe.

4
La escena en Los 120 días de Sodoma...
Al ver lo que comían, el estómago retumbó...
(realmente estaba excitado...)

5
La escena final en Los 120 días de Sodoma...
Ella mira la pantalla fijamente con un signo de interrogación en la cara...
(La miras por el rabillo de tu ojo izquierdo: parece un ángel que brilla)

6
Saturno, Venus y La luna. Un triángulo perfecto.

7
La sensación de polvo en la cara, en la nariz, en las orejas,
muerdes literalmente el polvo y estás vivo...
eres un beduino

8
La promesa en el mar:
Devolveré la botella con el mensaje si prometes enviar el mapa.

9 La promesa en el viento:
Te digo que si no se vuela, se cae al suelo y de ahí no pasa.

10
Ganas cinco pesos en el billete de lotería instantánea: pero has gastado veinte.
La suerte no tiene precio.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Hoy...

Hoy es mi cumpleaños número 35. Estadísticamente estoy a la mitad de mi vida, siendo mexicano nacido en la década de los setentas, aunque últimamente el factor de mortandad se ha visto modificado por el uso de varios mexicanos de una técnica de alimentación adecuada lo que asegura, al menos, otros 10 a 15 años más de longevidad. Sinceramente, yo he utilizado nulamente dicho estilo de nutrición por lo que, sin problema, podré vivir esta edad sin ningún problema, al menos que a los 56 me dé un infarto como a mi padre que, empeñando hasta la risa, logró pagarse una operación de cateterismo el cual lo tiene vivo y con treinta kilos menos de cuando le sucedió. Obviamente, espero tener la cantidad de dinero suficiente para poder pagar dicha operación si llegase a sucerderme. Creo que el sexo ha ayudado a que mi corazón vibre lo suficiente y que el bamboleo pum/pum/pum que sucede en el momento del orgasmo disuelva los triglicéridos que se forman en mis arterias... jejejejeje... ya sé... peco de modesto... pero no miento. Patentaré dicha técnica sí a esa edad la libro.





En la mañana, me levanté temprano para dar mis clases maratónicas de contabilidad (impuestos), lógica y álgebra. Mis alumnos, en especial mis alumnas, me dieron un megapastel de chocolate y tres leches. Además, me dijeron cosas preciosas sobre el compañerismo y lo importante de tener a un profesor como yo. Les comenté que en los cinco años que llevo dando clase, jamás me habían dado ni un pinche abrazo mis condenados alumnos y se me salieron las de cocodrilo. Mi carnala me felicitó desde temprano y mi sobrino también. Alguien muy especial para mí hizo todo lo posible para que yo pasara bien la tarde de mi cumpleaños y en un rato más comeré pastel con mi familia. Por cierto, mi abuela de 86 años olvidó mi cumpleaños y casi casi como un flash lo recordó dando un grito y abrazándome con una fuerza insólita. Dice que yo la saqué de trabajar, hace justamente 35 años. Justamente, acabo de hablar con mi hija Ana Luisa y me comentó lo siguiente:


-Hola, papi...


-Hola, mi cielo... hoy es mi cumpleaños...


-¿Si, papá? ¿Cuántos cumples?


- 35.


- Son muchos...


- Asi es...


- ¿ Y va a haber piñata en tu fiesta?.


(para mí: vamos a colgar a tu abuela materna y le vamos a dar de palazos)


- Jajajajaja... claro que no, aunque ahora que lo dices....





Desde hace mucho, veladamente, he manifestado en este blog mis tres anhelos más fuertes en esta vida y que, de alguna forma. regiran el principio de esta mitad nueva y reluciente de mi nuevo periodo de días. Hoy en la mañana mi alumno Jonhatan me preguntó cuántos años quería vivir. Inmediatamente pensé en Matusalén y sus novecientos sesenta y tantos años. Qué no habrá hecho... obviamente me falta publicar mi libro ("Insensatez" está a medio cocinar, la apertura de mi nuevo negocio y el arreglo de mi situación personal lo ha retrasado incluso mi participación en Metatextos, que por cierto dejé a medias el cuento navideño que me pidieron y que publicaré la semana que entra en Señal de Blog), ser un buen cristiano (no ser uno tibio) y formar una familia funcional, arreglando la disfunción de las anteriores. Pero sobretodo, entregarme al cien porciento en las garras del amor. De ese amor que muchas veces negué y que ahora lo siento en los huesos y en el aire que respiro. Ahora entiendo a Borges y sus "Diecisiete Haikus" (La luna llena, ella la mira desde otro puerto...).



¿Qué me depara esta ciudad de alas y balas? No lo sé... Eso sí... he llegado a una determinación. O mejor dicho a varias en este día:



1.- Este espacio tiene 5 años más de vida... sí vivo para entonces, estaré escribiendo el último post de este espacio el 13 de diciembre de 2013, justamente en mi cumpleaños 40. Espero poder rememorar este instante y poder realizar el análisis de cada momento que me depara este lapso.
Si existe una mejor herramienta cibernética de expresión, la utilizaré sin lugar a dudas,

2.- La amistad es algo muy complicado, al menos para mí. Todas mis pseudoamistades han sido confusas e irreales. Por ello, procuraré en la medida de lo posible tener algún amigo o dos para experimentar esa pequeña felicidad que es contar con una persona en las buenas y malas. Creo que sí no la encuentro, haré a Librado Manrrique el mejor de mis amigos imaginarios.

3.- Dedicaré mi tiempo a trabajar como burro sin mecate y perredista. Jugaré beisbol. Adelantaré los proyectos inconclusos y determinaré lo que es importante para llegar al perfeccionamiento humano. Definitivamente, terminaré mi novela. No volveré a participar en el NaNoWriMo (prefiero calidad a cantidad).


Parece que todo pinta bien.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Miedo.

- Preferiría a estar muerto que a vivir con miedo.
- ¿En serio?
-Definitivamente.
-No digas eso, los niños te pueden escuchar.
- ¿Cuáles niños si ya no vienen a la escuela? Mira cuántos vienen... seis.
- Cierto... Las madres ya no los mandan por el miedo; la ciudad se paraliza en las noches porque ya nos han robado la magia de la oscuridad; qué tal si te toca una bala perdida en la cabeza... hay demasiado estrés en los pequeños y el miedo está latente... Deberíamos armarnos y disparar esas cien balas que me platicaste y no tanto al cielo, pendejito, si no al que quiera pasarse de listo... y espérate... en la última narcomanta dice que se va a poner peor...
- ¿No quisieras tener alas y balas para disparar y huir completamente?
- Si. Eso quisiera y quisieran tener la mayoría de la gente. Sólo a tí se te ocurre poner un negocio en el centro del huracán.
- Preferiría estar muerto que a vivir con miedo. El miedo ya lo he sentido y lo he superado. Estoy preparado a lo que venga. En esta ciudad me han asaltado más de cinco veces en diversos negocios. Pero la ciudad es nuestra, no de los sicarios, ni de los militares, judiciales, ministeriales, federales, municipales, policletos y otros. La ciudad es de mis hijos, de mis padres y de los hijos y padres de mis amigos. La ciudad es de Dios. Debe ser de él.
- Santurrón!. Pena de muerte para todos los secuestradores y matones. Para todo el que se quiera pasar de listo.
- Eh.. tienes miedo. Te tiembla el flan.
- Ja. Tú sabes que si...
- No le saques... quien vive la tormenta, se hace más fuerte...
- Necesitamos que el Cruz Azul gane la final... eso necesitamos...
- Necesitamos que Cuauh se quede en el Santos...
- ¿ Vas a Torreón? Jajajajajajajaja.
- Pendejo...

(como ya es costumbre, un rechinido de llantas se escucha a lo lejos. Las detonaciones de un fusil, de una pistola y de un AK-47 destroza la lámina gruesa de una camioneta de modelo reciente... los que están en el interior parecen queso gruyere enchilado, por la sangre casi naranja que brota por cada uno de los orificios que las balas han hecho en sus cuerpos, que ahora son parte de una masa amorfa... Alas y balas)