Una rápida mirada a un saco de huesos de más de treinta que ha vivido toda la gama de consistencias y texturas que ofrece la vida
lunes, 26 de abril de 2010
viernes, 16 de abril de 2010
Después del corte
Ya los días no eran días, sino lapsos que transcurrían así porque sí. Quizá por costumbre, pero los que quedaron en la tierra después del corte extrañaban la hermética cadencia del devenir citadino. Los que quedaron, obviamente muchos, vivían en la impacibidad dentro del millón de dudas que dejó la situación después del último día en que se conoció el mundo como tal. Por un lado ellos no recordaban más que el tremendo silencio después del estruendo y la luz. Algunos hombres de Estado utilizaron todas las medidas diplomáticas posibles para controlar la nueva situación, pero la inexperiencia en temas celestiales y la indiferencia ficta del Ser Supremo dictaron un fracaso más para la humanidad ante este nuevo reto. Los más arrepentidos quisieron regresar a lo básico y buscaron por cada uno de los rincones los libros y las señales que no observaron o mejor dicho que optaron por ignorar.
Ya no había nada.
Todo eso fue en un día de dos mil doce. Pensaba que de alguna forma me iba a ir. Al menos tenía la esperanza porque en el fondo siempre creí en ello, pero siempre me llamó la atención las cosas que me rodeaban, las cosas que me enganchaban y que no eran las cosas que dictaba la norma para poder irme pronto de este lugar al que estoy confinado. Han pasado más de cinco años yaún no sucede nada. La gente ha buscado un nuevo orden y gobierno, pero de antemano sabemos que estamos en sus manos. Nuestro libre albedrío fue siempre una broma . Lo más chistoso de todo es que la persona que predicaba todas las enseñanzas correctas aún sigue aquí. Está más sólo que Dios desde ese día. Lo veo y sus ojos están más allá de una tristeza perdida.
_______________________________________________________
Ejercicio de Metatextos....
Corrosivo e indirecto.
Saludos a mis nuevos lectores. Los amo con ese amor que no tengo.
L.Mario
Ya no había nada.
Todo eso fue en un día de dos mil doce. Pensaba que de alguna forma me iba a ir. Al menos tenía la esperanza porque en el fondo siempre creí en ello, pero siempre me llamó la atención las cosas que me rodeaban, las cosas que me enganchaban y que no eran las cosas que dictaba la norma para poder irme pronto de este lugar al que estoy confinado. Han pasado más de cinco años yaún no sucede nada. La gente ha buscado un nuevo orden y gobierno, pero de antemano sabemos que estamos en sus manos. Nuestro libre albedrío fue siempre una broma . Lo más chistoso de todo es que la persona que predicaba todas las enseñanzas correctas aún sigue aquí. Está más sólo que Dios desde ese día. Lo veo y sus ojos están más allá de una tristeza perdida.
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Ejercicio de Metatextos....
Corrosivo e indirecto.
Saludos a mis nuevos lectores. Los amo con ese amor que no tengo.
L.Mario
jueves, 1 de abril de 2010
Suite 21
Abres los ojos. El techo, que es lo que siempre ves cuando despiertas, tiene una carencia de algo que te es familiar, pero que de primera mano no recuerdas. De hecho en ese instante todo súbitamente se desdibuja. El calor hace que tu cuerpo se sienta incómodo y pegajoso a la superficie de una cama. Tus pupilas se adecuan a la oscuridad y te haces la pregunta, la eterna pregunta situacional. Realmente no sabes dónde estás… La Paz , Guadalajara, Querétaro, Chihuahua, un hotel… otro, pero esta vez es diferente. No recuerdas quién eres. Intuyes de alguna forma que llegaste ahí por una razón que no se hace aparente aunque está más que sabida desde tu fórmula interior. Una décima de segundo que se vuelve una eternidad que te hace comprender la relatividad del tiempo. Estás desnudo. Estás de humor ennegrecido. En ese momento, puedes ser todo y a la vez la nada del universo de cosas que se te vienen a la mente. Quizá en unos de esos momentos ella te juega la broma de hacerte creer que eres quién tú quisiste ser alguna vez: jugador de béisbol, músico prolífico, escritor tenaz de producción abultada, predicador de la palabra de Dios como único motivo de vivir. Levantas la cabeza y ves el espejo del hotel que te regresa poco a poco a tu realidad inferior. Te levantas sudoroso y con la boca seca. Enciendes la luz y poco a poco te das cuenta de tu entorno: el escritorio revuelto, la computadora hibernada, tu estómago prominente, tus ojos gastados, el lado contrario de la cama intacto con tus lentes de lado. Apagas la luz y poco a poco va apareciendo en el techo lo que cada noche te ubica a la realidad: un círculo rojo en el centro del techo que va creciendo, te va envolviendo y te va diciendo que si… efectivamente eres tú, lo que te hace sentir algo triste, pero feliz en el fondo. Lentamente tus ojos se van cerrando y vas desapareciendo en tu habitación de hotel barato.
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San Carlos, Sonora .
Mi nuevo ejercicio de metatextos.
Disciplina de escribir aún estando de vacaciones.
Un saludo fuerte a todos los que son, sin falta ninguno
L.Maio
jueves, 18 de marzo de 2010
Disertación de Supermercado
Ana veía de reojo los estantes acomodados. Era rara la sensación de simetría que se producía entre los pasillos y la iluminación. Inmediatamente pensó en la luz que poco a poco recorre las escalinatas de la Pirámide de Kukulcán en el equinoccio de primavera: qué marcadas diferencias había entre épocas para la consecución de alimentos. El hombre, al inicio, tuvo que aprender a cazar, a salir de la cueva y a usar fuego. Tuvo que modificar su entorno físico para sembrar y cosechar. Tuvo que pasar por varios estadios socioeconómicos para darse cuenta que lo que importa es comer. Las revoluciones sociales son resultado de gran carencia de alimentos. Qué diría el hombre antiguo al ver esta mercancía enlatada. Mercancía refrigerada. Luz y simetría. Las técnicas de cultivo han sido sustituidas por reglas de mercadotecnia: el precio unitario es la medida que controla y no las características intrínsecas de los alimentos: color, sabor, tamaño… eso no importa. Todo debe ser lo más barato. Lo más conveniente al bolsillo. El dinero es el único bien que el hombre no ha podido sembrar ni cosechar. ¿Qué pensará el hombre posterior a nosotros? ¿Qué pensará de las ruinas de estos negocios, de estos supermercados? ¿Templos al consumo? ¿A cuál dios adoraremos? ¿Seremos considerados como una “inteligencia superior” necesaria para el desarrollo de su civilización o seremos el bache existencial que fue difícil afrontar y superar? Es gracioso que por un lado necesitemos toda esta parafernalia para poder allegarnos alimentos y por otro lado Ser recordados como la civilización pragmática que tuvo que destronar todo su mundo para poder sobrevivir en él…
Aunque pensándolo bien, sí fuera conejo y pudiera elegir, escogería zanahorias en lata que tenerlas que conseguir sin ser cazado. Y más si están de oferta… es una vida totalmente fascinante.
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Mi última participación en Metatextos. El ejercicio fue entrar a una función de Flickr de imágenes aleatorias y escribir algo sobre una.
Esto fue lo que salio de mis dedos.
Saludos
L. Mario
Aunque pensándolo bien, sí fuera conejo y pudiera elegir, escogería zanahorias en lata que tenerlas que conseguir sin ser cazado. Y más si están de oferta… es una vida totalmente fascinante.
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Mi última participación en Metatextos. El ejercicio fue entrar a una función de Flickr de imágenes aleatorias y escribir algo sobre una.
Esto fue lo que salio de mis dedos.
Saludos
L. Mario
miércoles, 17 de marzo de 2010
Experiencia.
El viernes pasado asistí a la presentación del libro TRIC TRAC Vieja Guardia de Emilio Gutiérrez de Alba, periodista, cronista y escritor de esta Ciudad Juárez. Nacido en Torreón, Coahuila, al igual que muchos de nosotros, vino a esta tierra en busca de oportunidades y se estableció hace poco menos de cincuenta años, iniciándose como reportero de la nota roja del otrora famoso periódico El Fronterizo. En la mesa de presentación asistieron varios personajes del ámbito político, académico y de los medios de comunicación de nuestra ciudad. El común denominador de los comentarios hacia este libro versó en que todos debemos procurar el rescate de Ciudad Juárez, es decir regresar a los niveles sociales y culturales de antaño a través de una renovación hacia lo bueno. El libro narra algunas historias sobre los medios de comunicación en esta frontera y surgen nombres de personajes que labraron el camino del periodismo juarense, cosa que le valió un premio en un concurso organizado por el Gobierno del Estado de Chihuahua y el aseguramiento de la impresión de este documento valioso e histórico.
Hubo, después de la presentación, un ambigú con vino al que mis amigos y yo le dimos una real repasada. Llevaba una cámara fotográfica y estaba tomando fotografias de la Librería Universitaria cuando de en medio de la gente, la figura de un señor de edad avanzada, boina y chamarra combinada, zapatos inmaculados y cámara al cuello se abría camino con paso muy lento. Se acercó a nosotros y dijo:
- Buenas noches, quisiera sacarles unas fotos...
- Por supuesto. Siempre y cuando me deje sacarle una foto a usted
- ¿Duelo de cámaras? Hay desventaja...
-¿Por qué?
- Porque la mía ya piensa solita y eso que es la más moderna...aunque la suya creo que no necesita luz para sacar una buena placa.
- Así es.
Una tarde-noche llena de experiencias. De ansias por ver todo lo que los ojos recien operados del Sr. Oaxaca han visto. De anhelo para que el Juárez que está impreso en las páginas de los periódicos extintos y en la memoria del imaginario se haga nuevamente realidad.
Hubo, después de la presentación, un ambigú con vino al que mis amigos y yo le dimos una real repasada. Llevaba una cámara fotográfica y estaba tomando fotografias de la Librería Universitaria cuando de en medio de la gente, la figura de un señor de edad avanzada, boina y chamarra combinada, zapatos inmaculados y cámara al cuello se abría camino con paso muy lento. Se acercó a nosotros y dijo:
- Buenas noches, quisiera sacarles unas fotos...
- Por supuesto. Siempre y cuando me deje sacarle una foto a usted
- ¿Duelo de cámaras? Hay desventaja...
-¿Por qué?
- Porque la mía ya piensa solita y eso que es la más moderna...aunque la suya creo que no necesita luz para sacar una buena placa.
- Así es.
- Muchas gracias. Señor...
- Luis Badillo. Y su nombre es...
- Sr. Héctor Oaxaca. Todo mundo me conoce porque soy el periodista gráfico en activo más antiguo.
- ¿Cuántos años?
- De vida más de ochenta, de profesión más de cincuenta. Todos me dicen "Chinito" Oaxaca. Los jóvenes como usted no sabe quien soy yo...
- Definitivo. ¿ Y cómo empezó usted en esto?
- Yo era fotógrafo de turistas. Los gabachos pasaban a Juárez a los cabarets y yo tenía unos "burritos" donde los fotografiaba con sombreros de charro, sarapes y bigotes postizos como souvenir de su visita y luego iba y los buscaba hasta sus hoteles o a los bares donde estaban y se las vendia a muchos dólares. Soy el precursor de la foto polaroid... Soy el primero y no lo patenté...
Una risa sonora se escuchó en el ambiente.
Héctor Oaxaca Acosta es un conocido fotógrafo de prensa de la localidad, a la que ha servido desde 1947 plasmando las imágenes de los sucesos más importantes ocurridos desde ese entonces a la fecha cuando Apolinar “Polo” Ochoa lo invitó a colaborar en el periódico independiente El Mexicano. Posteriormente nació El Fronterizo a donde paso unos días, para posteriormente irse a Chihuahua capital a trabajar con El Heraldo, contratado por el entonces director Benjamín Licón.Regresó a Juárez en 1955, para servir nuevamente en El Fronterizo, periódico donde ha plasmado imágenes de información general, algunas veces de sociales, pero sobre todo deportivas, que es lo que más le ha gustado hacer.Por su calidad como fotógrafo la cadena García Valseca lo comisionó para apoyar la labor de los fotógrafos en otros diarios de la organización trabajando cortas temporadas para el Esto, en el Distrito Federal; Sol de Puebla, Occidental de Guadalajara, Sol de Durango, Sol de Parral, entre otros. Le ha tocado tomar las impresiones de los presidentes mexicanos desde Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos, Miguel Alemán, Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría Álvarez, Miguel de la Madrid, José López Portillo, Carlos Salina de Gortari, Ernesto Zedillo hasta Vicente Fox Quesada, ya que ochenta y tanto años aún sigue colaborando con diversos medios informativos.También cubrió las giras por esta región fronteriza de los presidentes del vecinos país, John F. Kennedy, Lindon B. Jonson, Ronald Reagan y George Bush padre. Y ni se diga de los Gobernadores y presidentes Municipales del Estado y de Juárez respectivamente, ya que la fotografía política es otra de sus especialidades.Este ilustre maestro de la cámara tiene un premio internacional, que le otorgaron cuando fue el único fotógrafo en captar la explosión de una bomba de 1962 megatones, donde se ve claramente el hongo formado por el tremendo estallido que estremeció la tierra tumbando las cámaras de los miles de reporteros gráficos que las tenían sobre tripies, prueba realizada por el Ejército de los Estados Unidos en Carlsbad, Nuevo México. (Fuente: monitorapcj.com)
Una tarde-noche llena de experiencias. De ansias por ver todo lo que los ojos recien operados del Sr. Oaxaca han visto. De anhelo para que el Juárez que está impreso en las páginas de los periódicos extintos y en la memoria del imaginario se haga nuevamente realidad.
jueves, 11 de marzo de 2010
Pensando en voz alta.
para leenda
(de fondo cualquier música que conecte con la quintaescencia)
a) De todos los caminos que me llevan hacia tí, prefiero el que me aleje más de este mundo.
b) El vino más amargo lo tomé el día que disfruté el vino más rico de mi vida y no pude contártelo.
c) Me cansé de buscar en el lugar donde todo se pierde. Todo se encuentra, menos lo principal..
d) No me guío por el físico, pero la culpa de todo la tienen tus ojos.
e) Eres casí lo que no quiero perder.
f) La distancia no separa, lo difícil es no pensar en ello.
g) Hay algo que no dejaba de darme vueltas a la cabeza en la madrugada: tu voz leyendo mis palabras escritas.
h) No hay peor sentimiento de desnudez cuando al fnal del invierno, debajo de las cobijas, alguien escudriña tu corazón y saca poco a poco, a control remoto, el tú del fondo del fodo.
i) Un mundo nos vigila. Pido permiso para determinar lo indefinido.
j) Muy dura ha sido la crítica que señala las oportunidades desaprovechadas del pasado, pero hoy todo es nuevo. (Me pregunto cuando estará listo el borrador de esa tesis...)
k) Un lugar, en medio de un lugar desconocido, en lo más alto de un lugar poco visitado, en medio de gente de otros lugares, es el lugar al que pertenezco. No hay le menor duda.
l) No hay bien que por Él no venga.
m) Un rayo de luz entra por el ventanal. Me indica que es hora de trabajar. La noche se ha hecho un mechón de tu pelo y el agua de la regadera la sensación de tu piel en mi piel.
n) No suelo ser romántico, pero a veces es bueno explorar mi lado azucarado.
o, p,q,r,s,t,u,v,w,x,y,z) Te necesito. No hay la menor duda.
Esto es para ti...
jueves, 18 de febrero de 2010
El Sueño de Alex. (Regreso a Metatextos)
La experiencia dejó a Alex cansado de la vista y un odio temeroso a las gotas para los ojos. El tenedor para comer le parecía la peor de las armas letales del planeta. Sus drugos estaban más lejos que cerca y el fastidio de su fibra más sensible se arremolinaba como un ciclón en su cabeza. Habían pasado imágenes por su vista en una pantalla cinematográfica durante semanas. La técnica Ludovico estaba dando resultados positivos. Finalmente, su terrible adicción podía ser tratada y curada.
Alex una de esas noches soñó. Ese era un evento raro porque la narcolepsia producida por la leche de korova con drencom suministrada a su organismo buscaba un knock out a sus sentidos, pero esa noche se abrió una rendija de la ventana química acondicionada a su mente:
Alex caminaba sólo con su traje blanco, bastón y bombín por una calle repleta de casas como palomares. En una de ellas salía música con ritmo minimal y retumbante de bajos. Se acercó a un portal y viò a devotchkas con atuendos disímbolos y drugos turgentes y de peinados más alisados. No era un mundo como el suyo y supo muy bien que era un mundo paralelo. De repente pasaron a su lado varios chelovecos con la gullivera cubierta cargando fusiles y descargando metralla dentro del local.
Lo que Alex percibió en este mundo paralelo le descubrió el lado más irracional de la violencia. De repente a su mente vinieron imágenes de caníbales devorando carne humana en un literal rio de sangre hirviendo. Sintió terror.
Por un momento, Alex agradeció estar soñando. Una lágrima mojaba su almohada cuando se despertó literalmente exaltado. Su afición a la ultraviolencia era un juego de niños, eso iba demasiado lejos a todo concepto mental.
Alex estaba curado. Ludovico había triunfado.
*******************************************************
Estimados lectores, esta es mi ejercicio de regreso a Metatextos.
Este fue escrito en un camión de Chihuahua a Ciudad Juarez con un mareo letal y tecnología 3G.
Cómo evolucionamos y el mundo no...
Agredezco a Kubrik y Burguesse por la colaboración onírica.
Amor.
Paz.
L.Mario
Alex una de esas noches soñó. Ese era un evento raro porque la narcolepsia producida por la leche de korova con drencom suministrada a su organismo buscaba un knock out a sus sentidos, pero esa noche se abrió una rendija de la ventana química acondicionada a su mente:
Alex caminaba sólo con su traje blanco, bastón y bombín por una calle repleta de casas como palomares. En una de ellas salía música con ritmo minimal y retumbante de bajos. Se acercó a un portal y viò a devotchkas con atuendos disímbolos y drugos turgentes y de peinados más alisados. No era un mundo como el suyo y supo muy bien que era un mundo paralelo. De repente pasaron a su lado varios chelovecos con la gullivera cubierta cargando fusiles y descargando metralla dentro del local.
Lo que Alex percibió en este mundo paralelo le descubrió el lado más irracional de la violencia. De repente a su mente vinieron imágenes de caníbales devorando carne humana en un literal rio de sangre hirviendo. Sintió terror.
Por un momento, Alex agradeció estar soñando. Una lágrima mojaba su almohada cuando se despertó literalmente exaltado. Su afición a la ultraviolencia era un juego de niños, eso iba demasiado lejos a todo concepto mental.
Alex estaba curado. Ludovico había triunfado.
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Estimados lectores, esta es mi ejercicio de regreso a Metatextos.
Este fue escrito en un camión de Chihuahua a Ciudad Juarez con un mareo letal y tecnología 3G.
Cómo evolucionamos y el mundo no...
Agredezco a Kubrik y Burguesse por la colaboración onírica.
Amor.
Paz.
L.Mario
jueves, 11 de febrero de 2010
Solo universo.
Alejandra ya estaba acostumbrada a sentir el vacío de la habitación a las 11:45 de la noche. Las manecillas del reloj de péndulo empezaba a recorrer el último tramo de tiempo-espacio del día. El número en el calendario se desdibujaba y se transformaba en otro de díigito superior. Algunas veces, cuando la luna y sus fases lo permitían, ella acercaba el taburete del peinador hacia la ventana y se sentaba a obsevar el paisaje suburbano, el vestigio de la presa seca refeljando en algún charco rebelde las luces de la planta porcícola y su hedor característico. Esa parte de la ciudad era dividida por un gran cerro y ella vivía en el lado más desolado. Estaba afuera de la ciudad sin estar. Dominaba desde su vista el tránsito rápido de los camiones de pasajeros y los traileres cargados de gasolina, de víveres o de maquinaria para el campo. De alguna forma esa vista le recordaba la ventana donde dominaba el mar de esa ciudad porteña donde nació por un accidente geográfico y donde se vio obligada a vivir por diferencias familiares a cargo de los abuelos. El mar, como en esa noche, brillaba de forma singular y de alguna forma el paralelismo le provocaba cierta ternura al ver las luces a lo lejos, como los barcos en época de pesca. El malecón colorido y la playa a pocos kilometros. El tiempo de verano y las quemaduras por exposición al sol. El carnaval cada vez más loco y ajeno a las cosas que mencionaba su Pastor en la Iglesia. La afición cautivadora a la lectura de la verdad, la única verdad. Pensó, en esa noche, que no había ejemplo de soledad más grande que un solo universo. Ni siquiera la soledad del mar que es acompañada por una inmensidad de algo. El universo es solo y nada más. Es el juicio más alto en la lógica humana.
La noche invadía otra vez en su mente el pensamiento de abandono. El mar no reflejaba las luces, los barcos salían poco de pesca. El tiempo dividido y una larga sequia seguida por un año de inundación cambiaban los estados de ánimo. Y él se había ido. La sensación y el universo le ponian tinta a su pluma especial y recordaba y escribía poemas a los que pocos tuvimos acceso. La rabia mostraba su lado más tierno: unos ojos implacables mirando al horizonte. Y ella ya no era ella, era el tirón que producía un esalofrío en su cuerpo y movía la máquina de articular palabras y escudriñaba su mente hasta dejarla sin palabras, en forma de poesia y afirmaba que su nombre lo tenía un país del mundo. País del universo.
Pocos lo pudimos ver. Pocos la podemos leer.
La noche invadía otra vez en su mente el pensamiento de abandono. El mar no reflejaba las luces, los barcos salían poco de pesca. El tiempo dividido y una larga sequia seguida por un año de inundación cambiaban los estados de ánimo. Y él se había ido. La sensación y el universo le ponian tinta a su pluma especial y recordaba y escribía poemas a los que pocos tuvimos acceso. La rabia mostraba su lado más tierno: unos ojos implacables mirando al horizonte. Y ella ya no era ella, era el tirón que producía un esalofrío en su cuerpo y movía la máquina de articular palabras y escudriñaba su mente hasta dejarla sin palabras, en forma de poesia y afirmaba que su nombre lo tenía un país del mundo. País del universo.
Pocos lo pudimos ver. Pocos la podemos leer.
viernes, 29 de enero de 2010
UNA NOTICIA
A todo el público lector de este espacio, hay una noticia que quiero comunicarles.
LIBRADO MANRIQUE HA MUERTO.
Los mantendré informados.
Saludos
Luis M.
LIBRADO MANRIQUE HA MUERTO.
Los mantendré informados.
Saludos
Luis M.
martes, 19 de enero de 2010
Debería.
Noche.
Pasaba rápida cuando más lento la luz fluía.
Dos lunas menguantes en su cara,
sanidad y arena bajo sus pies.
Día.
Pasaba lento cuando más rápido se agolpaba el sentimiento.
La nota más aguda de un violín
era la forma de describir su ser.
Noche.
De calor en el frío y de frío en el calor,
de permanecer perdido
en una pequeña habitación.
Día.
No había uno sólo en que las nubes
tomaran diversas formas.
El sol las amoldaba a su capricho.
Noche. Día.
Debería haber puesto distancia
entre esto y aquello.
Debería y ahora
no quiero perderlo,
aunque la piedra se agite
en los ciclos que se forman
en la superficie del agua
mientras ella se hunde.
Debería, incluso, dejar
de hacerlo.
Debería, además, ya no
tener la necesidad de hacerlo.
El cuadrado está perfecto,
los planos trazados,
el plan de vuelo revisado,
las diferencias conciliadas.
Noche.
Es la primera de las últimas que pienso en ella.
Día.
Es el primero de los últimos que alabo al silencio.
Noche.
Concreta
Día.
Abstracto.
Debería incluso limpiar el espejo,
sacar lo de adentro,
cambiar los zapatos
y seguir los caminos.
Pasaba rápida cuando más lento la luz fluía.
Dos lunas menguantes en su cara,
sanidad y arena bajo sus pies.
Día.
Pasaba lento cuando más rápido se agolpaba el sentimiento.
La nota más aguda de un violín
era la forma de describir su ser.
Noche.
De calor en el frío y de frío en el calor,
de permanecer perdido
en una pequeña habitación.
Día.
No había uno sólo en que las nubes
tomaran diversas formas.
El sol las amoldaba a su capricho.
Noche. Día.
Debería haber puesto distancia
entre esto y aquello.
Debería y ahora
no quiero perderlo,
aunque la piedra se agite
en los ciclos que se forman
en la superficie del agua
mientras ella se hunde.
Debería, incluso, dejar
de hacerlo.
Debería, además, ya no
tener la necesidad de hacerlo.
El cuadrado está perfecto,
los planos trazados,
el plan de vuelo revisado,
las diferencias conciliadas.
Noche.
Es la primera de las últimas que pienso en ella.
Día.
Es el primero de los últimos que alabo al silencio.
Noche.
Concreta
Día.
Abstracto.
Debería incluso limpiar el espejo,
sacar lo de adentro,
cambiar los zapatos
y seguir los caminos.
sábado, 16 de enero de 2010
Lo siguiente no es...
Cómo van cambiando las cosas en el país. Cómo los conceptos de cordialidad, amabilidad e integración se mueven de mucho a poco. Cómo las estrellas gastadas iluminan de lejos las noches interminables de frío polar. Un grado o diez abajo y la gente modifica su modus vivendi. Su modus operandi. Todo se vuelve más lento. La mente se mueve más rápido que la articulación de palabras. Toda la extrañeza encaja en una realidad temible. Se hace tarde y no llega el cambio. Se tumban las cosas, las puertas se cierran. Lo que es aparente se queda enclavado en el corazón de la sinrazón. Todo el tiempo se pierde y todo para ganar algo que no es lo que quieres pero es lo más conveniente. Lo más inconveniente nos encierra en cuatro paredes. La inconformidad asume la dirigencia de las cosas. La gente se esconde en parapetos escudriñados. Los aviones son más pequeños. Ya poca gente viaja y viaja a fuerza. Con un nudo en la garganta la gente al ver partir a los aquellos en pasillos llenos de luz y de trámites. De identificaciones y de cambios en planes de vuelo y de clima. De divisiones elitistas donde los que pueden más allá de lo posible beben bebidas en las rocas y fuman habanos que apestan el aire y el aliento. Y todos van haciendo cosas que no quieren hacer. Siguen impulsos que no quieren parar y rompen las reglas y rompen las costumbre y mienten y muerden y empuñan armas y aprietan gatillos y manejan carros a gran velocidad y las calles que habían sido nuestras no son ahora más que ríos de sangre, cristales de auto agujerados por proyectiles y masa encefálica y corpórea por todas partes. El miedo y el sueño. La vida y la muerte juegan un cara o cruz cada amanecer. La moneda es iluminada por los primeros rayos de sol y el desierto sabe que el viento sopla en una sola dirección. Lo siguiente no es más que un desahogo de las razones de causas perdidas, del anonimato de los destellos lunares que iluminan la tierra y la mente. La sinrazón de lo peculiar.
Y seguimos respirando y pagando culpas con dinero y desencanto.
Y seguimos respirando y pagando culpas con dinero y desencanto.
domingo, 3 de enero de 2010
Estación Olvido
Jamás se piensa durante el viaje,
mientras los horarios cambian y
definen el final y el inicio de un ciclo,
entre copas que chocan y gritos de algarabía,
entre la efusividad y la resignación,
jamás se piensa en lo cruel que puede ser,
mirar por una ventana en el tren
y ver el barrido de las cosas
que están estáticas y que sólo cambian
por una luz incidental
o por un fuego accidental
o por una diferente ubicación visual
mientras el movimiento actua en el riel.
Difícil pensar durante el viaje
en que el llegar al punto destino
es empezar un nuevo capítulo
de una historia que nunca concluye
que, quizá, sea una repetición burda
de otra similar
en diferente tiempo y lugar,
con personajes desiguales
y todo lo demás constante.
Difícil es pensar durante el proceso
que sólo hay dos caminos
con un posible final,
sin camino de regreso.
El frío arrecia en el amancer,
la neblina se combina con el hastío.
Nadie vaga en el andén
de la Estación Olvido.
Agridulce sensación
el recorrido se ha cumplido
yo sólo bajo del tren
en la Estación Olvido
Y hoy como ayer,
tú y yo no somos los mismos.
La lluvía moja mis pies
en la Estación Olvido.
mientras los horarios cambian y
definen el final y el inicio de un ciclo,
entre copas que chocan y gritos de algarabía,
entre la efusividad y la resignación,
jamás se piensa en lo cruel que puede ser,
mirar por una ventana en el tren
y ver el barrido de las cosas
que están estáticas y que sólo cambian
por una luz incidental
o por un fuego accidental
o por una diferente ubicación visual
mientras el movimiento actua en el riel.
Difícil pensar durante el viaje
en que el llegar al punto destino
es empezar un nuevo capítulo
de una historia que nunca concluye
que, quizá, sea una repetición burda
de otra similar
en diferente tiempo y lugar,
con personajes desiguales
y todo lo demás constante.
Difícil es pensar durante el proceso
que sólo hay dos caminos
con un posible final,
sin camino de regreso.
El frío arrecia en el amancer,
la neblina se combina con el hastío.
Nadie vaga en el andén
de la Estación Olvido.
Agridulce sensación
el recorrido se ha cumplido
yo sólo bajo del tren
en la Estación Olvido
Y hoy como ayer,
tú y yo no somos los mismos.
La lluvía moja mis pies
en la Estación Olvido.
Divertimento.
Escribir en automático siempre ha sido una diversión. Describir estados de ánimo con frases rebuscadas, frases simples o sin nota, sin tinte. Eso es interesante. Escribir palabras a tontas y a locas. Medir la fuerza de las palabras con la tensión que provocan cada una de sus letras. Escribir como destapando coladeras en Nueva York. Esas si tienen estilo. No como las coladeras del Distrito Federal. Destapar esas coladeras es un acto de salvajismo puro. Más allá de lo extremo. ¿Habrá algo más disgustante que el olor a coladera hirviendo? ¿A rata muerta y a metano? No dista mucho de lo que se respira en el aire. De hecho, cuando aterriza el avión en la Ciudad de México, baja entre una nube-nata gris tristeza y café sepia-verduzco desesperanza. Algunas nubes se forman con la figura de un esqueleto humano, esqueletos de perro. Lluvia ácida que corroe el techo de los autos, los edificios históricos que se hunden en el lago materno, cuna de nuestra civilización.
Hablar en automático es de locos. Escribir en automático conlleva locura y un gran defase de sentimientos. Es como la champagne que está por desbordar cuando se destapa la botella. Es como esperar algo que va a llegar y que no te mueves para asegurarte que sucederá. Es como ver el agua caer en cascada hacia un rio que no lleva a ninguna parte.
Hablar en automático es de locos. Escribir en automático conlleva locura y un gran defase de sentimientos. Es como la champagne que está por desbordar cuando se destapa la botella. Es como esperar algo que va a llegar y que no te mueves para asegurarte que sucederá. Es como ver el agua caer en cascada hacia un rio que no lleva a ninguna parte.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
A fi que lees ésto...
Esto es para tí, que dispones tus ojos ante estos signos y los recorres con curiosidad y con intención malevaje de destronar cada idea, de encontrar las causas y los azares de una vida llenas de tones sin sones, de refugiar los miedos más cruentos que han roto tus sentimientos, empezando por los del cerebro y terminando con los del corazón, de comenzar nuevamente de cero en un estado emocional bajo, muy bajo, de bajo perfil y de canto a una realidad poco confortable, de romper la huella del pasado elevándola del suelo y dejándola caer, de no tener más futuro que la negación y fotografías rotas de celebraciones esporádicas y viajes conclusos, de deudas perennes y manchas de óxido por lo viejo de las cosas, de palabras nuevas en ambientes gastados... a tí que me lees, te pido perdón por haber hecho lo que hice.
miércoles, 14 de octubre de 2009
ES SÓLO ROCK AND ROLL...
Rogelio vivía un sueño constante. Se levantaba todas la mañanas del lado izquierdo de su cama y siempre lo despertaba el Himno Nacional y la gastada sensación de su boca reseca, pero esa mañana se había encontrado en una posición diferente y los primeros rayos de día lo descubrieron en su mesa, sentado, hojeando un libro y mirando un álbum con fotografías. Observó fotografías de "no hace mucho tiempo" , en donde aparecía en un concierto de The Cure ataviado con el atuendo clásico, lipstick rojo corrido, sombras y pintura sobre su cara chorreada de sudor y una cerveza en su mano. Pensaba en qué tan lejos estaba de eso ahora...
*****
Sonia preparaba los almuerzos de sus dos niñas y ponía unos característicos snacks en sus mochilas mientras su marido sacaba la RCV de la cochera. Apresurándolas, como todas las mañanas, Liza, las más pequeña, le señalaba que en MTV anoche habían pasado un video del grupo que le fascinaba a su mamá y que era el de la canción de "Hey...Hey..Hey... yes I Like it a lot...." que le cantaba cuando estaban contentas...Sonia pensó que esa canción era fabulosa y que lo era más estar en ello"unos cuantos años después"... Ella sonrió y pensó en qué tan lejos estaba de eso ahora
****
Esteban no llegaba a los cuarenta y tenía un hijo de diecisiete, quien heredó su habilidad musical. Unos años antes, Estebancito (o Junior) se interesó por tocar la guitarra y ni tardo ni perezoso le enseñó la Teoria de las Pentatóniocas y algunas armonías jazzeras y bluseras. Le enseñó a usar el distor, pero sobre todo el Delay, como The Edge... mira, Junior.... tarataratá..taa..ta..t... ¿Escuchas? esa es Where the streets have no name... y cuando tenía tu edad fui a ver al Cine Diana Rattle and Hum de U2... eso marcó mi vida... Obviamente pensó que las diferencias musicales eran cíclicas y recordó las peleas con su padre quien siempre decía que The Cure y U2 eran una bola de fascinerosos, lo mismo que pensaba de los grupos que Junior escuchaba... El sonrió y pensó en qué tan lejos estaba eso de ahora
***
Feliciano vendía tomates en el mercado de Revolución junto con su mamá. Un día, te voy a comprar el puesto de huevo que pronto, muy pronto va a dejar Doña Cornelia pa que lo manejes mijo.... No, mamá... lo mío es el rock... voy a ser famosos y te voy a comprar una casota en Cuernavaca con estos acordes y estas rolitas.....Poca gente se acuerda de Feliciano. Llego a ser un buen guitarrista en los años en que el Rock en Español surguía con fuerza a prinicipios de los noventas. Con su banda "Pistolas Calientes" tuvo dos que tres éxitos en la radio local y tenían su grupo de seguidores. Se enamoró de Carmela, la hija de Don Manuel el de las carnes frías... ¿Cuál es el colmo del guitarrista de las "Pistolas Calientes"? Que sea novio de la hija del de las carnes frías...jajajajja. Unos cuantos años más tarde, Carmela le daba una niña morenita, morenita y dejó la guitarra para cargar cajas, aprender el negocio de los Ultramarinos y esperar la herencia y dar el braguetazo. De vez en cuando, le pone canciones de rock a Carmencita y ella baila y toca su guitarra, ahora le está enseñando Puente de Cerati. Su mamá es la Reina del Tomate
**
Entraba la sustancia al cuerpo por la Arteria Radial y sus pupilas se dilataron. Recordó el último concierto que tocó. El último acorde retumbó en el auditorio y en su mente. Después fueron días de desperdicio. De desgaste y de desbaste. Ahora, su respiración se detenía mientras se recostaba a lo ancho de la cama. Un temblor le indicaba que el viaje de nuevo había iniciado. Pudo ver el color del Do. La temática aflorada de Ré. Lo impasible y cálido del Mi. Lo engreído del Fa. El toque esperanzador de Sol. Lo básico y central de La. Lo indefinido del Si. Lo exótico e impredescible de los sostenidos y bemoles. Lo oscuro del agujero profundo en el que iba cayendo. Pensó en La Divina Comedia... Dejad toda esperanza al que entre por esta puerta... Un cenote! como los de Yucatán... se vio flotando como siempre, pero luego caía al vacío y mientras lo hacía un sólo de Van Halen sonaba como un alarido. Murió observando las figuras de polvo en el techo.
*
La última noche compuso La Oda a las canciones estériles. Cuando la terminó regresó a la cama y se acurrucó a ese cuerpo tan conocido. Mientras lo abrazaba descubrió que dejaría nuevamente todo por estar con ella, pero había algo que no dejaba de rondar por su vida y era esa necesidad de expresar con música su entorno. Canciones estériles que jamás nadie iba a escuchar pero era le resultado de esa andar y nadar sobre aguas turbulentas y tibias. Mientras pensaba en ello, Ella volteaba para ponerse de frente y todo se olvidaba.... en esa noche, Ella concibió a la pequeña Paty (com Paty Smith). Años después, le decía: El día que escribí La Oda a las canciones estériles, se embarazó tu mamá de tí... Qué locochón....
Eso es Rock and Roll
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Sonia preparaba los almuerzos de sus dos niñas y ponía unos característicos snacks en sus mochilas mientras su marido sacaba la RCV de la cochera. Apresurándolas, como todas las mañanas, Liza, las más pequeña, le señalaba que en MTV anoche habían pasado un video del grupo que le fascinaba a su mamá y que era el de la canción de "Hey...Hey..Hey... yes I Like it a lot...." que le cantaba cuando estaban contentas...Sonia pensó que esa canción era fabulosa y que lo era más estar en ello"unos cuantos años después"... Ella sonrió y pensó en qué tan lejos estaba de eso ahora
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Esteban no llegaba a los cuarenta y tenía un hijo de diecisiete, quien heredó su habilidad musical. Unos años antes, Estebancito (o Junior) se interesó por tocar la guitarra y ni tardo ni perezoso le enseñó la Teoria de las Pentatóniocas y algunas armonías jazzeras y bluseras. Le enseñó a usar el distor, pero sobre todo el Delay, como The Edge... mira, Junior.... tarataratá..taa..ta..t... ¿Escuchas? esa es Where the streets have no name... y cuando tenía tu edad fui a ver al Cine Diana Rattle and Hum de U2... eso marcó mi vida... Obviamente pensó que las diferencias musicales eran cíclicas y recordó las peleas con su padre quien siempre decía que The Cure y U2 eran una bola de fascinerosos, lo mismo que pensaba de los grupos que Junior escuchaba... El sonrió y pensó en qué tan lejos estaba eso de ahora
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Feliciano vendía tomates en el mercado de Revolución junto con su mamá. Un día, te voy a comprar el puesto de huevo que pronto, muy pronto va a dejar Doña Cornelia pa que lo manejes mijo.... No, mamá... lo mío es el rock... voy a ser famosos y te voy a comprar una casota en Cuernavaca con estos acordes y estas rolitas.....Poca gente se acuerda de Feliciano. Llego a ser un buen guitarrista en los años en que el Rock en Español surguía con fuerza a prinicipios de los noventas. Con su banda "Pistolas Calientes" tuvo dos que tres éxitos en la radio local y tenían su grupo de seguidores. Se enamoró de Carmela, la hija de Don Manuel el de las carnes frías... ¿Cuál es el colmo del guitarrista de las "Pistolas Calientes"? Que sea novio de la hija del de las carnes frías...jajajajja. Unos cuantos años más tarde, Carmela le daba una niña morenita, morenita y dejó la guitarra para cargar cajas, aprender el negocio de los Ultramarinos y esperar la herencia y dar el braguetazo. De vez en cuando, le pone canciones de rock a Carmencita y ella baila y toca su guitarra, ahora le está enseñando Puente de Cerati. Su mamá es la Reina del Tomate
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Entraba la sustancia al cuerpo por la Arteria Radial y sus pupilas se dilataron. Recordó el último concierto que tocó. El último acorde retumbó en el auditorio y en su mente. Después fueron días de desperdicio. De desgaste y de desbaste. Ahora, su respiración se detenía mientras se recostaba a lo ancho de la cama. Un temblor le indicaba que el viaje de nuevo había iniciado. Pudo ver el color del Do. La temática aflorada de Ré. Lo impasible y cálido del Mi. Lo engreído del Fa. El toque esperanzador de Sol. Lo básico y central de La. Lo indefinido del Si. Lo exótico e impredescible de los sostenidos y bemoles. Lo oscuro del agujero profundo en el que iba cayendo. Pensó en La Divina Comedia... Dejad toda esperanza al que entre por esta puerta... Un cenote! como los de Yucatán... se vio flotando como siempre, pero luego caía al vacío y mientras lo hacía un sólo de Van Halen sonaba como un alarido. Murió observando las figuras de polvo en el techo.
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La última noche compuso La Oda a las canciones estériles. Cuando la terminó regresó a la cama y se acurrucó a ese cuerpo tan conocido. Mientras lo abrazaba descubrió que dejaría nuevamente todo por estar con ella, pero había algo que no dejaba de rondar por su vida y era esa necesidad de expresar con música su entorno. Canciones estériles que jamás nadie iba a escuchar pero era le resultado de esa andar y nadar sobre aguas turbulentas y tibias. Mientras pensaba en ello, Ella volteaba para ponerse de frente y todo se olvidaba.... en esa noche, Ella concibió a la pequeña Paty (com Paty Smith). Años después, le decía: El día que escribí La Oda a las canciones estériles, se embarazó tu mamá de tí... Qué locochón....
Eso es Rock and Roll
jueves, 8 de octubre de 2009
Inventario de señales constantes.
Una simple tonalidad del cielo en el amanecer.
Un escalofrío de emoción, de terror, de fiebre.
Una fotografía en blanco y negro de un lugar con el mar de fondo.
Un largo historial no tanto delictivo, pero sí incriminador.
Una alta obsesión por la ortografía.
Una culpa aplacada con cinco figuras difusas.
Un mismo sentimiento que no sucede igual que siempre.
Una palabra tremenda escrita en el Libro de la Verdad.
Una tendencia a la dirección onírica, a hacer lo que el sueño dicte.
Una sonrisa de media sandía.
Un rasgo en los ojos inconfundible.
Una esperanza en mil momentos.
Una taza junto a la lista de retos por realizar.
Una cruz en la de retos realizados.
Un sonido que está permanente y que no establece su origen.
Un dolor característico entre las sienes y la frente.
Un pensamiento cuando se apaga la luz.
Un camino junto al camino que trazan las palabras.
Un guión sin un argumento definido.
Una curvatura prominente en el vientre bajo.
Una necesidad de crecer, de expander, de arrobar.
Un triángulo dentro de un círculo.
Una estigma borrándose cada día que pasa.
Unas horas que ultimamente se convierten en altas de la noche.
Un espasmo en el pecho.
Un remedio heredado.
Un miedo al fracaso.
Un oráculo ebrio de soberbia.
Un sudoku.
Un homerun con casa llena.
Un gol de un tiro de media distancia.
Una casa prestada.
Un cúmulo de pérdidas.
Un pasado que cada día es perdonado, pero no justificado.
Un deseo.
Un alguien.
Un quizá.
Un escalofrío de emoción, de terror, de fiebre.
Una fotografía en blanco y negro de un lugar con el mar de fondo.
Un largo historial no tanto delictivo, pero sí incriminador.
Una alta obsesión por la ortografía.
Una culpa aplacada con cinco figuras difusas.
Un mismo sentimiento que no sucede igual que siempre.
Una palabra tremenda escrita en el Libro de la Verdad.
Una tendencia a la dirección onírica, a hacer lo que el sueño dicte.
Una sonrisa de media sandía.
Un rasgo en los ojos inconfundible.
Una esperanza en mil momentos.
Una taza junto a la lista de retos por realizar.
Una cruz en la de retos realizados.
Un sonido que está permanente y que no establece su origen.
Un dolor característico entre las sienes y la frente.
Un pensamiento cuando se apaga la luz.
Un camino junto al camino que trazan las palabras.
Un guión sin un argumento definido.
Una curvatura prominente en el vientre bajo.
Una necesidad de crecer, de expander, de arrobar.
Un triángulo dentro de un círculo.
Una estigma borrándose cada día que pasa.
Unas horas que ultimamente se convierten en altas de la noche.
Un espasmo en el pecho.
Un remedio heredado.
Un miedo al fracaso.
Un oráculo ebrio de soberbia.
Un sudoku.
Un homerun con casa llena.
Un gol de un tiro de media distancia.
Una casa prestada.
Un cúmulo de pérdidas.
Un pasado que cada día es perdonado, pero no justificado.
Un deseo.
Un alguien.
Un quizá.
martes, 6 de octubre de 2009
Mesalina.

Secretamente, cuando Claudio la poseía, pensaba en la noche que más de 200 hombres intimaron con ella, cuando retó a la hetaira más famosa de Roma, Escila, y eso la excitaba. Mesalina era bella y calculadora, dueña de un porte temerario y una mente perspicaz. Manipulaba a su marido en las decisiones de Estado cuando éste llegó al poder cuando Calígula fue asesinado en un complot.
La pasión de Mesalina fue algo que nunca controló. La historia la encontró a sus 12 años enamorada de Cayo Apio. Una noche, en una de las celebraciones a Júpiter, ella danzaba descalza con una túnica reveladora y atrevida. Cayo Apio la veía embelesado, aunque en el fondo, él no pensaba más allá que desatar la furia interior. Enmascarado, bailó junto con ella y la fue separando del grupo, llevándola a lo más lejano de los jardines. La luna iluminaba dramáticamente la escena, cuando los dedos de Apio tocaron su sexo. Una explosión de sensaciones en todo su cuerpo: húmedas y entrecortadas oleadas de placer le despertaron un mundo desconocido. Mesalina se descubrió desprotegida ante la situación cuando los labios y la lengua de aquel hombre rondaban por la mayor parte de su cuerpo, ahora desnudo. Fue tanta la fuerza de ese encuentro que, años después, recordaba el momento con gran avidez y no lo pensó dos veces; Claudio, ajeno a aquellos pensamientos, cumplía el deseo de su bella esposa al traer de regreso a Roma a Apio de aquellas tierras extranjeras para tenerlo cerca.
Una noche, después de entrevistarse con Claudio, Apio fue abordado por Mesalina afuera del palacio.
-Te casarás con mi madre
-Eso nunca…
-Te quiero para mí. Eres mío desde siempre…
-No lo haré…
Mesalina golpeaba con furia la cara de Cayo Apio.
-Harás lo que yo digo o morirás.
-Posiblemente lo haga, pero no tendrás nada de mí.
Mesalina no habló. Entrada la noche salía nuevamente del palacio para convertirse en Lycisca, la mujer perra, en un burdel de Subura. En cada hombre que la penetraba, trataba de descubrir algo. Quizá descubrirse ella misma, pero no lo lograba. Eso la afectaba demasiado y lloraba angustiosamente. Cuando llegaba a casa, Claudio dormía ajeno a ese dolor y eso también le excitaba. Despertaba a su esposo para tratar de descubrirse en él y se fundía en un acto que pasaba de mecánico a punitivo.
Una noche, cuando Claudio atendía menesteres fuera de Roma, decidió poner fin a su indefinición con respecto a su matrimonio. Cometió bigamia al casarse con Cayo Slio y así derrocar a su aún esposo. Esa acción le costó la vida. Fue condenada a cometer suicidio, pero al no poder hacerlo, fue decapitada por un centurión. Momentos antes, pensó en lo que Escila le gritó: “Infeliz, tienes las entrañas de acero”. Mientras el primer golpe de espada cortaba gran parte de su cuello, sintió nuevamente la explosión de emociones en cada centímetro de su piel. Su vida se desvaneció en su último orgasmo.
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Un refrito que publiqué en el Desperdicio.... hace unos meses.
Preparando motores... run run
Saludos
lunes, 28 de septiembre de 2009
Pañuelo Palestino (El mundo es uno...)
Las últimas palabras fueron las primeras, lasúnicas que debieron aparecer antes de comenzar todo como pasó.
Y es que las apariencias engañan y los adioses no son definitivos sobre todo cuando se hablaron de lunas y estrellas de invierno fríos, disparos y soledad.
Sobre todo cuando, después de todo, hubo un interés posterior en saber cómo pasaban los días desde mi óptica y cómo sucedían los acontecimientos desde tu trinchera:
los jueves de cena corta y largas miradas, las cortinas negras, el noticiario con faltas de ortografía y de razonamiento.
Las luchas diarias para que el mundo no nos erizara la piel más de lo normal.
Pero el tiempo siempre gana y nos tiramos al suelo para que alguien nos levante, como estrategia de ventas, o nos rechace. Dejamos que lo más obvio disuelva lo irracional y por eso modificamos los sentimientos, partimos la conducta, nos olvidamos de sentir y el olvido llega donde habita, donde se desarrolla.
Y por causas y azares, por debates de argumentos, por una confabulación incendiaria sucede por un momento la perpendicularidad momentánea de nuestras vidas, en el lugar y en la situación menos esperada y favorable: una fiesta a la que no debía asistir y tú serena sentada a un extremo del local, invitada por una persona que originó el encuentro mútuo.
La mirada obligada. El escutrinio familiar de tu mirada. Tu mirada queriendo evadir, pero recordar. Las canciones, las promesas, el manejo de los rabillos del ojo. El día de la cosecha, la Navidad...
El mundo es un pañuelo palestino. El final es siempre igual.
jueves, 24 de septiembre de 2009
De cierto, desierto digo.
No. El desierto es el ecosistema más rígido y extremo que existe. El calor amolda los cuerpos, los enjuta y agolpa sus sentidos en un letargo vaporoso. El sudor corriendo por la espalda. La resequedad de la boca y la transpiración excesiva. El asiento del auto hirviendo. Los golpes helados del clima cuando entras al centro comercial y la garganta y la nariz se convierte de cartón y duele cuando el oxígeno refresca las membranas. Los ojos lapidarios.
A lo lejos el mar.
Por carretera, el paisaje arenoso es moteado de verde por alguna vegetación que no se resigna a perecer ante el sol y la falta de agua. Lo cerros resecos revelan sus formas rocosas, milenarias y constantes ante los ciento ochenta grados de tu visión que se achica por el viento que te pega en la cara y una lagrimita humedece la mejilla izquierda. El termómetro en el carro marca cuarenta y dos centígrados. Road House Blues contrasta con Esclavo y Amo en el random del cd player. Algunas veces, a lo largo de la ruta que divide una población de otra y de otra más que está pegada a la única estación de trenes de la región, ese aparato de alguna forma enigmática predice el inicio y el final de las horas; indica lo que pasó y la solución a muchos problemas laborales y personales; hace que no olvides el resto del tiempo que permanece ocioso mientras el auto acelera y frena, cambias luces y refleja los tonos agridulces del atardecer.
Cada vez más cerca el mar.
El desierto podría morir donde inicia el mar.
En un punto del mundo, ambos se complementan.
Se detiene el tiempo.
Los últimos rayos del sol se esfuman como la espuma del mar en mis
pies...
De cierto, Desierto digo... Estaba yo ahí.

sábado, 12 de septiembre de 2009
Ultima posición.
Cuando no era más grande de lo que ahora soy, me descubrí en una competencia de natación en un club deportivo. Mi cuerpo rollizo era de lo más torpe, aunado a la fatalidad de ser el niño querido de mamá y al asma eterna que no me deja ni me dejará. Estaba con mi Speedo azul en el trampolín de salida. Realmente había demasiados competidores que nadaban como el pez espada lo hace. Al momento que el señor de sombrero disparó la salva, pude ver que todos salían con gran agilidad y velocidad. De inmediato cerré los ojos y me lancé a la alberca con la panza por delante. Sentí un ardor tremendo que sólo se desvaneció cuando empecé a mover mis brazos y mis piernas descompasadamente... Los chicos llegaron rápido al otro extremo de la alberca. Uno de ellos, en el carril de la extrema derecha, sufrió de calambres y desistió a media competencia. Llegué a la meta con grandes trabajos. De alguna forma me sentí bien al no llegar en última posición. El competidor lloraba desalentado. De alguna forma esa fue una victoria en un cuadro de derrota. Mi hermana mencionó que había llegado en penúltimo lugar... "No, carnala. Llegué en quinto...." y al decir eso me sentía bien... Los últimos serán los primeros...
Estos días han sido de última posición. He tenido el peor de los estados mentales y he tenido que lidiar con eso. He recordado las palabras que me han signado el alma y he rechazado ser la consecuencia de lo que son mis propios miedos, que principalmente se reducen a esta frase I don´t want to be a person with "L" in his forehead.
Aunque el adagio diga que seremos de lo primero lo último.
Aunque las palabras y el dinero se desgasten en conexiones estériles.
Aunque la pintura del baño necesite cambiarse.
Aunque no haya ganas de salir al sol.
Aunque no haya ganas de bañarse en el mar.
Aunque no haya medias tintas ni sombras completas.
Aunque los ojos no sientan, ni la piel recuerde.
Aunque los meses pasen y las fechas de largo sigan.
Aunque las promesas se rompan.
Aunque el motivo no sea suficiente.
Aunque las firmas no valgan.
Aunque el mundo se caiga a pedazos...
Siempre habrá una última posición donde refugiarse después de que no hay mas nada y el color oscuro llene lo soleado del día. Más allá, nada.
Estos días han sido de última posición. He tenido el peor de los estados mentales y he tenido que lidiar con eso. He recordado las palabras que me han signado el alma y he rechazado ser la consecuencia de lo que son mis propios miedos, que principalmente se reducen a esta frase I don´t want to be a person with "L" in his forehead.
Aunque el adagio diga que seremos de lo primero lo último.
Aunque las palabras y el dinero se desgasten en conexiones estériles.
Aunque la pintura del baño necesite cambiarse.
Aunque no haya ganas de salir al sol.
Aunque no haya ganas de bañarse en el mar.
Aunque no haya medias tintas ni sombras completas.
Aunque los ojos no sientan, ni la piel recuerde.
Aunque los meses pasen y las fechas de largo sigan.
Aunque las promesas se rompan.
Aunque el motivo no sea suficiente.
Aunque las firmas no valgan.
Aunque el mundo se caiga a pedazos...
Siempre habrá una última posición donde refugiarse después de que no hay mas nada y el color oscuro llene lo soleado del día. Más allá, nada.
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