viernes, 27 de agosto de 2010

Cómo

Cómo no dedicar un minuto entre tanto tiempo
a recordar un poco de tu mucha lucidez.

Cómo no intuir mal los pasos del futuro
sí los del presente se daban sobre terreno falso.

Cómo no sentir la cercanía de tu ausencia
sí hay cosas que no te dejan ir.

Cómo no agradecer la función de la conectividad
sí hace un sólo corazón latir.

Cómo no romper en llanto en el silencio
sí lo más alegre de hoy es un cupón de descuento en el diario.

Cómo hay que hacer para olvidar...

Cómo olvidar:
El poder de las manos
El agua en el desierto
La carta y el destierro
La sombra y la soledad.
Mercurio y Saturno en flagrante confabulación
Conjunción de energía
Materia indispuesta
que cae por gravedad, por inercia
porque sí.
El resultado de la negación.
Ecuación que no explica la realidad.
Mezcla de colores insolutos.
Colores santos. Colores arenosos.
Humo y caverna.
Lista de pendientes inconclusos
Registros que miden la efectividad de la ineficacia
Reloj de arroz vaciándose sobre el mar de leche.
La súplica que el oido sordo no escucha.
La acción que corrompe
La reacción que cae sobre lo más sensible.
Película de plata sobre la sábana áurea.
El libro de Bukowski que te hace llorar.
El mándato de las palabras esdrújulas.
Las ene combinaciones del abecedario.
Las fábulas y el rechazo.
La diferencia que explica la igualdad.
El todo con su partes infinitas.
La nada que explica el vacío.
El "iré" que se queda en el registro.
La medicina que cura los bolsillos.
La calle que lleva al callejón sin salida.
La palabra que cambia el camino.
Lo ácido y lo alcalino.
El avión que reparte los restos que caen sobre el terreno accidentado.
El error en el cálculo de la hora cuando despierta la mañana.
La llave que cierra las puertas abiertas.
La chispa divina que genera el conocimiento.
La explicación por modelos.
Los números ciegos.
Los números amantes.
La carga explosiva que detona una mente.
El sabor a fresa de las noches de chocolate.
La sangre derramada por el vino del toro.
El fa sostenido que se queda en el aire.
La ropa sucia que se lava en el rio.
La corona de espinas que adorna los siglos.
Las paredes que caen cuando se construye el destino.
Los planos redondos de una mesa cuadrada.
La invención de la vida a través de kimeras.
Las frases al viento que causan hastío.
La notas finales de un blues enfermizo.

Cómo hay que hacer para olvidar
La mancha en el alma que no se lleva el olvido...

domingo, 15 de agosto de 2010

Lo dulce de la sal del mar.

La última que tuvo esa sensación fue cuando de repente, en medio de la playa, la ola lo alcanzaba y lo mojaba estando acostado en la arena. Fue pasar de un estado de confort a una ruptura helada que paralizó hasta sus huesos. Más o menos era eso y aún más. La hora ya estaba pasada del punto. El nervio a tope, eliminando las cosas que pudieran salir mal, eliminando los riesgos. Alguien le preguntó, hace algunos años, cuál era la diferencia entre una casa y un hogar (house or home). La diferencia estaba a punto de conocerla.

Tiempo después, dentro del mar, Librado sumerguía su cabeza y su cuerpo se aferraba en el centro del placer más etéreo que la vida le había puesto, y acercaba sus labios a las imperfecciones más borrosas que el mar y la sal le dejaban ver... una sensación más dulce dentro de ese entorno salado le dictó que la misión se estaba concretando y que era hora de salir por un poco más de oxígeno a la superficie, para después zambullirse nuevamente.

La arena no dejaba de raspar sus rodillas. NI a ella su espalda.